Hamburguesería

OTROS BARES (Parte II)

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Ahora le toca el turno a la segunda parte de esos bares que estando apartados de zonas de movida contaban con gran aceptación en la época,

Papaicho

convirtiéndose algunos en sitios de obligada visita para todo marchoso que se preciara en el momento.

Y lo voy a hacer volviendo al pub clásico y pionero en esto que estoy llamando “Movida en Algeciras”. Voy a hablar del “Gaby”, situado en la galería que comunicaba las calles General Castaños con Bailén, otro de los primeros bares que se abrieron en Algeciras allá por mediados o

finales de los años 70, al que recuerdo con especial cariño pues aquí fue donde me tomé mi primera Voll-Damm.

En este lugar conocí a Mario Mejías, posterior dueño de “Bizarre”, con el que me unió una gran amistad. Mario

Papaicho

trabajaba junto a Gaby, propietario del local que aún hoy sigue abierto, ahora como cafetería. Estaba situado junto a “Ashpeno”, tiendecilla transgresora de dos plantas donde podías comprar desde un libro con la biografía o con partituras de las canciones de tu grupo favorito, discos o librillos de papel de fumar hasta narguilas, pipas o cualquier otro utensilio de utilidad bien definida.

Turquesa

Ahora nos vamos a ir al final de la calle Sevilla, allí, conviviendo con la movida de San Isidro había un pub bastante escondido llamado “Papaicho”. Su dueño, Pepe Reyes, lo decoró con exquisito gusto con mesas de mármol cuyas patas eran de máquinas de coser antiguas y en el saloncito que estaba junto a la zona de la barra colocó una gruesa

tela en el techo, recogida con pliegues de forma que confluía en el centro donde se encontraba una lámpara y que le daba forma de cúpula y quedando un efecto muy llamativo.

Después de algunos años, permaneció por un tiempo cerrado hasta que a principios de los 90, Salvador, ex socio de Felipe en el “Paralelo 36” , viendo que la zona de la Inmaculada iba tocando a su fin, decidió instalarse por su cuenta y le alquiló el local a Pepe y lo llamó “Turquesa”, conservando, acertadamente, toda la decoración del “Papaicho” aunque pintando las paredes del color del nombre del bar. Tuvo bastante buen ambiente con parte de los asíduos al “Paralelo” que alternaban entre ambos bares al ser Salva una persona con bastante carisma.

Una vez Salva decidió dar por finiquitado el negocio, lo arrendó Julio Cervantes, Pepe Baltanás y Eduardo, pasando a llamarse “El paseante”, con similar clientela que el “Turquesa” dado que, tanto Pepe, Julio como Eduardo, eran

Clipper

también fijos en el “Paralelo 36”. Permaneció la misma decoración que tanto gustaba al personal.

Poco tiempo después, el local pasó a manos de Eva que siguió llevándolo con bastante buen ritmo.

Hoy en día vuelve a estar abierto por Fernando Cruces con el nombre de “La Gotera”  y es de los pocos bares que nos ofrecen algo distinto en la Algeciras actual, ya que se sigue escuchando buen Rock y organizándose distintos tipos de Fiestas con un denominador común: La buena música.

El Churrasco

No hace mucho se celebró una fiesta en recuerdo de el “Bizarre” que me cuentan que estuvo muy bien, lamentablemente no me avisaron y no

pude asistir. Espero que se sigan repitiendo este tipo de acontecimientos.

Aquí hemos celebrado, y espero que se sigan celebrando, distintos acontecimientos de nuestro fanzine “Kristal” como el 20 aniversario de su aparición.

Sin salir de la calle Sevilla, no puedo pasar por alto una cafetería que montó Felipe tras el triste cierre del “Paralelo 36” y que se llamaba “El Tragaluz”. Felipe intentó dar a este local un estilo propio, no sólo dedicado a tomar café o copas sino que también se pudieran admirar exposiciones de pintores locales o dibujantes varios. (Yo tuve la suerte

de poder colgar en sus paredes durante unos días una muestra de mis comics) así como escuchar buena música.

El Acuario

Fue un buen lugar de reunión y el último que montó Felipe en la ciudad. Podéis saber más sobre Felipe en este Blog,

ya que dispone de una entrada dedicada en exclusiva un poco más abajo.

En la Plaza Neda, siguiendo en la misma calle, en el local que estuvo hasta hace muy poco la pizzeria “Don Giovanni”, había un amplio pub llamado “Clipper”, decorado con motivos marineros. Este pub, en principio concebido como disco-pub contaba con un pequeño escenario donde actuaron grupos foráneos ocasionalmente.

Café Tragaluz

Recuerdo que por aquí pasó  “Amaral” antes de lanzarse a la fama.

En plena Plaza alta llegó a funcionar otro pub que, creo que es el único que se ha montado hasta la fecha en esta plaza, me refiero al “Flamingo”, bar decorado con espejos por todas partes y mucho boato, contaba con un equipo de música superior a la media de los locales y con una colección de discos traída de Londres, así que se escuchaba lo que estaba sonando en ese país, referente musical, con una calidad de sonido excelente . cerca de éste último, en el callejón del Muro, abrió sus puertas un pequeño pub llamado precísamente “Piccolo”.

Y en la zona de San García, ya en época más reciente, aparecieron un par de sitios interesantes, “La escapada”, sede de un motoclub donde eran célebres sus karaokes y “La Clave” de Jesús Palomares, donde se podía escuchar buenísima música en directo y enlatada, predominando el Blues y el buen Rock, no en vano, Jesús Palomares fué miembro de “Algeciras Blues Express”. Jesús nos dejó no hace mucho y el local permanece cerrado desde entonces.

También quiero nombrar dos locales en la barriada de San José Artesano  que han sabido adaptarse a las distintas

épocas y aún hoy después de algunas décadas, siguen funcionando a un altísimo nivel, éstos son “El Acuario” y el

Piccolo
Flamingo

pub-hamburguesería “Churrasco”.

Volviendo un poco a la temporada de verano, quiero destacar un invento que se montó a principios de los años 90 en lo que se conocía como “El Polvorín”, donde hoy está el Paseo de Cornisa. Aquí había un gran llano y en él se montó una gran carpa y en su interior habían varias barras, sirviendo un poco de movida de verano ya que los mandamases habían fulminado los bares del Rinconcillo y quisieron dotar a la ciudad de una zona de esparcimiento alternativa, pero la cosa no resultó como se esperaba pues, aunque el ambiente era excelente, la proximidad con la barriada de San José Artesano provocó que los vecinos presentaran una y otra vez quejas y denuncias ante el ruido que de allí salía y una vez acabado el verano ya no se volvió a montar nunca más.

CALLES GREGORIO MARAÑÓN Y Mª AUXILIADORA

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Ahora voy a intentar recordar dos calles de algeciras donde se desarrolló también parte de la movida al contar con numerosos bares de copas bastante interesantes: La calle Gregorio Marañón y María auxiliadora.

Comencemos por la primera, la calle Gregorio Marañón:

       Al estar esta calle muy cerca de la calle Inmaculada, aprovechó parte de su movida, llegando a tener, en algunos casos una identidad propia.

     El primer pub que se instaló en esta calle fué mucho antes que los de  la propia calle Inmaculada, me estoy refiriendo al “Canary”. Poco

Canary

puedo hablar como tal de este bar, al que entré en poquísimas ocasiones aunque recuerdo que era un ambiente bastante tranquilo, pero fue algún tiempo después cuando los hermanos Juan y Luis Contreras se hicieron con el negocio, cambiando por completo la decoración del local y poniéndole el nombre de “Genesis” (como aquel otro bar al que hice referencia en la entrada “Así empezó todo”) en homenaje al famoso grupo de Rock al que rendían pleitesía.

     Buen sitio este “Genesis”, música muy buena: Los antes citado y que dan nombre al bar, “Police”, “Yes” y músicas afines, sin olvidar a “AC DC”, verdadero grupo de culto entre los propietarios y clientela.

     La peculiaridad de este bar era que casi al final de la noche se ponían películas de video con lo que mucha gente acudía a estas horas para verlas o bien permanecían a lo largo de toda la jornada en el mismo bar hasta su proyección.

     En la barra tenían una sandwichera, así que mientras veías las películas podías comerte unos sandwichs acompañados de una buenas birras.

     Lógicamente, podéis deducir que este bar cerraba muy tarde con lo que se convertía en un lugar obligado de los más noctámbulos.

     Me acuerdo de las largas partidas de dados (Kiriki o Mentiroso) que se desarrollaban aquí y de los buenos ratos que pasé junto con mis

Génesis

colegas de siempre.

     Un poco más abajo había otro bar llamado “Graffiti” con una decoración moderna muy bonita y con muy buen ambiente también. En este local se abrió después un bar estilo moruno del que no puedo recordar ni el nombre, sólo recuerdo que tenía un dibujo de un camello pintado en la pared y poco más y posteriormente se  abrió con el nombre de “Los Amigos”, otro lugar muy frecuentado al final de la noche por

servirse en él hamburguesas y sándwiches.

     Este bar también comenzó a abrir a media tarde para emitir partidos de fútbol, logrando un muy buen ambiente cada fin de semana que se ha prolongado a la época actual

     A su lado el “Ivory” con estilo similar al anterior aunque más grande y que también sigue abierto todavía y ya bastante después se abre el “Hora Punta” ya en la Plaza Menéndez Tolosa pero que ya pertenece a otra época más actual.

     Casi al mismo tiempo del resurgimiento de esta calle se creó en otra zona de la ciudad otro punto caliente de afluencia de público y movida, hablo de la calle María Auxiliadora, junto al colegio de Los Salesianos.

     El primer bar que se instaló aquí creo que fue el “Gris” de Manolo Rodríguez Vidales, bar con mucha aceptación por parte de un público algo más exigente y dejado llevar por la moda. Llamado así por el color de su decoración, estaba frecuentado por jóvenes (y no tan jóvenes) de un ambiente mas “in”, más pijillo en sus comienzos, aunque a posteriori fué frecuentado cada

Gris

vez más por gente de todas las clases sociales.

     Después de algunos años, una vez cerrado como “Gris”, el local pasó a llamarse “La Destilería”, montado por J. Karnani, miembro fundador del grupo local con el mismo nombre, con la idea de ofrecer música en directo los fines de semana y al mismo tiempo usarlo como local de ensayo del grupo. No duró demasiado tiempo y a partir de aquí fue cambiando paulatínamente de dueños y ambientes con más o menos éxito.

     Juan Contreras se separó de su hermano en el terreno profesional y abandonó el “Genesis” para instalarse por su cuenta y montar al lado del “Gris” el “Flash”, pub más moderno tanto en decoración como en música que tuvo bastantes adeptos en la zona  dado que ofrecía algo nuevo y más fresco que lo que le circundaba.

     Bastante tiempo después, justo en frente del “Flash” se montó el “Sangre española”, pub dedicado, creo que acertádamente, a la música nacional por completo. Actualmente en este local hay instalado un pub Latino.

     Bastante cerca de esta calle un bar de culto: El “Bluster”, pero a éste le voy a dedicar una entrada en exclusiva más adelante.

EL SECANO

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Como ya mencioné en la entrada dedicada a la Calle Inmaculada, a raíz del masivo cierre de éstos locales por los motivos ya comentados, se fueron abriendo otros locales en otra zona de Algeciras bastante cercana a la primera, concrétamente en el Secano.

En esta larga calle fueron floreciendo paulatínamente, uno por aquí, otro más allá, bares de diversa índole que voy a tratar de detallar dentro de lo posible.

El Golpe (1ª etapa)

Casi en la mitad del Secano, haciendo esquina había un bar chiquitito y muy acogedor llamado “El Golpe”, al que Mario y Lourdes decoraron prodigiósamente con motivos taurinos y se escuchaba exclusívamente  grupos de pop-rock nacionales de la década, la cual yo me encargaba de suministrarle periódicamente con las últimas novedades del momento, grabadas en cintas de cassette, a cambio de una sustancial rebaja en el precio de las copas.

El nombre del bar venía por el chupito estrella que servían, llamado con el mismo nombre, y era una combinación de Vodka con tónica al que le dabas un golpe seco contra la barra para provocar le efervescencia del combinado y bebértelo de un trago en ese momento.

Este bar tenía una clientela muy fija (entre las que me incluía), llegando a formar un buen grupo de amigos que nos veíamos cada fin de semana para tomar copas. Mario y Lourdes, viendo que la clientela iba en aumento y el local se iba quedando pequeño, decidió trasladarse un poco más arriba, junto a Correos, donde acababan de cerrar un pub-cafetería llamado “Travelling”, inspirado en el mundo del cine, y al ser éste local bastante más grande, les pareció perfecto para albergar cómodamente a todos sus clientes.

Y así, agarraron sus bártulos y se mudaron. Cambiaron la decoración, bueno, básicamente la decoración brillaba por su ausencia, pues se limitaba a unas cuantas mesillas bajas con sus taburetes, una mesa de billar y la joya de la corona, una máquina de dardos electrónica a la que nos fuímos enganchando

Mario sirviendo una copa en El Golpe (2ª etapa)

irremediáblemente, dejándonos cada noche los cuartos en ella. Organizábamos torneos y competiciones varias con los consiguientes piques entre nosotros. Así que la decoración era lo de menos, en verdad lo que primaba era el buen ambiente que tenía y que nos tenía cada noche como clavos en el bar.

Se seguían sirviendo los “golpes” y se seguía escuchando la misma música nacional.

En el local del antiguo “El Golpe” se montó un pub llamado “Tattoo”, donde aparte de servir como pub también era un estudio de tatuajes.

Cuando Mario decidió dejar el negocio, el nuevo “El Golpe” siguió abierto con el mismo nombre y “decoración” pero dió un giro hacia un ambiente Heavy que tanto se agradecía en la época, dado el gran número de seguidores que contaba este estilo musical.

Justo en frente del nuevo “El Golpe”, cruzando la calzada, estaba el “13 Rue del Percebe”, o como le llamábamos coloquiálmente, el “13” a secas.

Juan, el dueño, inspirado en las famosas historietas de tebeo de F. Ibáñez con el mismo nombre, había hecho pintar todas las paredes del bar con las viñetas de este singular bloque de vecinos a gran tamaño, así, nos

Trocadero

encontrábamos a Rompetechos silbándole a una serpiente creyendo que era una mujer y otras situaciones igual de divertidas, y en la barra, incrustadas entre la fibra de vidrio de la encimera, páginas originales de estas mismas historietas.

También tenía un ambiente bastante bueno con clientela fija y música del momento aunque más internacional que en “El Golpe”.

Pasaremos un poco deprisa por el “Archie” aunque fué un pub mítico con muy buena clientela que permaneció en activo con este nombre muchos años para llegar a otro local denominado “La Abadía”. Éste bar también fue un “Boom” en la época en lo que se refiere a decoración, pues estaba inspirado en una abadía, con arcos y columnas de ladrillo y colgando del techo y paredes candelabros con velas encendidas dándoles un ambiente bastante peculiar, dado que el local era bastante amplio. De música, nada fuera de lo normal, lo más comercial del momento enfocada a otro tipo de clientela menos exigente.

Más arriba de la calle, el “Trocadero”,pionero en lo que actuálmente son muchos pubs en nuestra ciudad, con un horario mucho más amplio, abarcando buena parte de la tarde para la hora de los cafés y las copas de media tarde. También precursor de que los bares fueran perdiendo personalidad, al desaparecer la imagen de dueño-barman para pasar a la de empresario o varios socios con camareros/as contratados, de buen porte, pero que se limitan a servirte lo que pides con rigurosa profesionalidad sin salirse del guión.

Casi al lado el “Dublín”, taberna irlandesa muy bonita para tomarse cervezas de importación también atendido por el mismo tipo de nenas  para atraer al público. Música en exclusiva internacional más bien tirando a comercialilla aunque se dejaba escuchar y poco más. Un buen pub para pasar el rato o para quedar con los amigos para empezar la noche.

Un poco más tarde se montó justo al lado de éstos dos citados anteriórmente

KM-2

el “Zanzíbar” con mucho neón y similar ambiente que los anteriores aunque con música mucho más movida. El resto, igual, las nenas de turno poniendo copas y un montón de gente apretujadas intentando mover el esqueleto.

Al igual que en la calle Trafalgar, aún permanecen a día de hoy abiertos muchos de estos pubs-cafés con el nombre original.

Arriba del todo nos encontramos algunos bares bastante interesantes, empecemos por otro de mis favoritos: “El Alambique”, montado tras cerrar el “KM 2” otro buen bar con excelente música y ambiente pero que no El Alambiqueestuvo mucho tiempo abierto. En “El Alambique” mi buen amigo Izqui edificó un proyecto de pub bullicioso y alegre. Siempre estaba a tope de personal sudando la gota gorda, pues aquí hacía calor hasta en invierno y escuchando variadísima música de todo tipo, aunque predominaba la nacional. Tras la barra desfilaban varios personajes entre los que recuerdo a bote pronto a Jose Claudio, voraz consumidor de Bacardis, siempre ayudando al bueno de Izqui, con el que intenté retarme alguna vez, siempre con resultados lamentables para mí.

Recuerdo los Jueves en los que, a veces, yo llevaba mi amplia colección de vinilos de música nacional y celebrábamos fiestorros memorables “al calor del amor en un bar”.

Junto a éste, otro referente: El “Indio Rock”. Abierto tras el cierre de una

Pegatina Indio Rock “Support Ases”

especie de engendro de pub-tetería moruna llamada que estaba la mayor parte del tiempo vacía.

Bar minuciosamente decorado con motivos indios por el dueño, apodado así, “El Indio”, mastodóntico personaje que tras la barra ayudado por Kike, te suministraba dosis de excelente Rock junto con las mejores bebidas del momento. ¡Qué buena música se escuchaba aquí! Rock, Rock y más Rock.

Este bar era frecuentado por moteros que, dejando aparcadas en la puerta sus ruidosas y llamativas monturas, le daban al interior un ambiente distinto donde predominaba el cuero y los tatuajes.

Enfrente, el “Alien” extraño bar con relativo buen ambiente y música que pasó por buenos momentos  y por otros no tan buenos, pero que sobrevivió

Indio Rock

bastante bien al momento.

También recordaré el “Boomerang”, que casi siempre estaba vacío y se mantuvo abierto como tal bastante tiempo, teniendo casi al final de la época dorada del “Secano” algo de ambiente, fruto de la constancia del dueño. Hoy está reconvertido en bar de tapas.

Y hacer mención, aunque de paso al “Papiro”, otro local del Secano con relativo tirón, decorado al más puro egipcio.

Por detrás, en la calle Fuentenueva, estaba el “Traffic”, buen establecimiento

Traffic

de copas, buena música y clientela no muy numerosa pero fiel. En la misma calle Fuentenueva había una hamburguesería, “Hawaii”, que preparaba todo tipo de hamburguesas y sándwiches.

En la parte más alta del Secano, a la altura de la gasolinera, había antiguamente una fábrica de hielo que con el tiempo quedó en desuso y poco a poco fue reduciéndose a ruinas, quedando los edificios levantados en bastante mal estado y en un estado de abandono absoluto. Pues bien, algunos empresarios avispados vieron en estos despojos arquitectónicos una buena manera de hacer negocio, y decidieron aprovechar estos edificios para montar bares.

Uno de ellos “El Abrevadero” tuvo muchísimo éxito, sobre todo en verano, ya que disponía de un enorme patio donde se instaló una larga barra  que solía llenarse de público sobre todo los fines de semana.

En invierno quedaba reducido bastante, ya que sólo disponía de una pequeña habitación con una barra.

En sus principios fue regentado por Óscar y Fali, y contribuyeron también como parte activa en muchas publicaciones de la época como la revista “La Movida” de nuestro Garry que era un panfleto donde se hacía publicidad a negocios (sobre todo bares) por medio de comics con los dibujantes locales, entre los que me incluyo, quedando en forma de Fanzine muy atractivo y que

El Pasaje

se repartía por la zona de forma gratuita.

Una vez traspasado por Óscar y Fali, el negocio fué cambiando de dueños con más o menos éxito, siendo uno de éstos una especie de sala de conciertos llamada “Excalibur” donde llegó a actuar, entre otros, el gran Kilo Veneno.

Al lado de este bar se hallaba el “Honkey Tonk” amplísimo bar con varios niveles y distintas barras que estuvo abierto muy poco tiempo y que quedó reducido a dar fiestas en Fin de Año.

También se encontraba el “Velvet”, con el mismo nombre y logo que una famosa sala de Barcelona (nunca supe la relación que los unía), este bar tenía muy buen aspecto en cuanto a ambiente, montando en verano una barra en el exterior que se mostraba muy concurrida a menudo.

En frente la discoteca “Generatriz”, preciosa en su momento al aprovechar el edificio mayor de la fábrica y dándole sus propietarios una decoración sin alterar en demasía su estado original, quedando sus paredes con ladrillo visto y con barras a varias alturas, destacando la de la parte más alta, desde donde se divisaba todo el ambiente de la sala.

Esta discoteca tuvo muchísimo éxito, ya que rompía el monopolio que

El Pasaje

obstentaban en su momento el “Tamarindo” en el Rinconcillo y “El Cigarrón” en Los Pinos a los que ya nombré en la entrada dedicada a las discotecas, aparte de que no había que coger ningún tipo de vehículo como en los casos anteriores, quedando como sitio obligado para finalizar las noches, pues como tenía un horario más amplio, al cerrar los bares era lo que quedaba abierto en la zona y  los más caldeosos podían continuar la noche allí.

Últimamente ha cambiado de nombre: “Premiere” con bastante éxito.

Justo enfrente de la gasolinera teníamos otro local: El “Capella”, continuando hoy día abierto con el nombre de “La Farándula” siendo actualmente sitio obligado para los amantes de los monólogos que a menudo se celebran en él.

Siguiendo por la acera del “Capella” en dirección a La Bajadilla, había un peculiar bar llamado “El Pasaje” y aquí nuevamente me detengo para analizarlo con más profundidad.

Este bar en las décadas de los 60 y principio de los 70 fue una sala de fiestas llamada “El Pasaje andaluz”, aún recuerdo la orquesta que amenizaba las noches y que yo, de crío, distinguía al mirar por la cerradura de la puerta.

Con el paso del tiempo, esta sala de fiestas cerró sus puertas, permaneciendo

El Pasaje

así bastantes años, hasta que volvió a abrir sus puertas en el Boom del Secano ya con el nombre de “El Pasaje”. Los dueños quisieron respetar en parte la decoración original de este local y lo único que cambió fue la barra, dándole un toque de modernidad al construirla con forma irregular, el resto, azulejos y suelo quedó tal y como estaba, dándole al local un aspecto bastante atractivo y original.

Fué cuando sus primeros dueños traspasaron el negocio a Fernando y Jaro, cuando alcanzó su mayor plenitud, ya que aparte de ser muy agradables con la clientela, abrían todos los días de la semana, siendo de agradecer por las personas que, como yo, trabajábamos a turnos y descansábamos a veces entre semana.

Lamentáblemente, Jaro falleció en un accidente de tráfico y fué Vicente, “El Torro”, hermano de Fernando, el que ocupó su lugar tras la barra, sin alterarse el buen funcionamiento del negocio.

Más tarde el Pub fue traspaso a Paco y Nuria, pareja de linenses que supieron mantener el ambiente intacto, continuando con la filosofía de sus anteriores propietarios de abrir todos los días.

Ya posteriórmente, volvió a cambiar de dueños y de nombre pasando a llamarse “Country Saloon” aunque de éste último no puedo hablar pues desconozco la actividad que tuvo, aunque me imagino que no tuvo tanto éxito como antaño.

A día de hoy, siguen abriéndose nuevos locales en El Secano, la mayoría como bares de tapas, destacando el “Chiqui” de Juan, co-propietario del famoso “Chiquilitré” de la calle Sevilla y que se decidió a montar un negocio en solitario, así como pubs con bastante éxito como el “Sexto sentido”, aunque esta calle ya no es lo que fue en su época dorada.

Hendrix

Y por supuesto, un clásico entre los clásico: El “Secano 8” antes “Hendrix” (encontraréis información del “Hendrix” en la entrada de este mismo Blog titulada “Así empezó todo”).

Como comenté en la entrada anteriórmente citada, el “Hendrix” cambió de nombre para pasar a llamarse “Secano 8” en alusión al nombre y número de la calle.

Aunque se cambió un poco el ambiente, afortunádamente sólo fué eso, un poco, ya que lo que se suprimió fué el consumo de “cigarritos aliñados” dentro del local, el resto permaneció igual, los mismos propietarios (Nono y Pepa), excelente música y ambiente distinto.

Hasta su cierre fué siempre el bar de referencia de los más mayorcillos en edad, que no en marcha, ya que en pocos sitios, por no decir en ninguno, podías escuchar a “AC DC” o “Led Zeppelín” por poner sólo un par de ejemplos, aparte de ser de los últimos en cerrar, ya que con la persiana bajada al llegar la hora establecida de cierre, dentro seguía la fiesta hasta bien cerca del alba.

Recuerdo en la barra de este bar una vela, la cual permanecía encendida durante toda la noche un día tras otro, quedando una montaña de cera cada vez más grande que la hacía muy llamativa.

Este bar era muy estrecho y en el fondo, bajando unas escaleras, había otra barra que últimamente los propietarios la arrendaban para sacar una pelas.

Hace relatívamente poco tiempo, el bar cerró, lo que me causó una gran tristeza, para abrir después con otros dueños, otro nombre y, por supuesto, otro ambiente. Ya no he vuelto a entrar.

Por último, también quiero añadir el establecimiento que aún hoy existe en la esquina con la calle que llevaba a “Generatriz” donde ponían (y ponen) bocadillos variados: “Mr. Bollito” y otro donde ponían hamburguesas y bocadillos variados que se llamaba “Bocata XX” (El número no lo recuerdo, ¿Álguien me ayuda?) en relación con el número de bocadillos distintos que servían. Éste estaba situado poco más allá del anterior, cerca del “Capella” y estaba regentado por Eva y su marido.

PLAZA DE ANDALUCÍA

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Otra vista

Aquí vamos a recordar una zona insignia en Algeciras, creada en un magnífico entorno como fué la “Plaza de Andalucía”. Este complejo fué construido en el

Vista general

solar que dejó durante años la demolición del bello y centenario coso “La Perseverancia”. Fué levantado a semejanza del Centro Comercial “La Vaguada” de Madrid, dándole a la ciudad una imagen más moderna y vanguardista. Constaba de varias plantas con una amplia zona superior al aire libre, coronada por unas pirámides acristaladas y con un magnífico auditorio donde se celebraron infinidad de buenos conciertos, tanto de grupos locales como otros de reconocido prestigio en la Movida de la época.

En sus buenos tiempos

Recuerdo exitosos conciertos de Miguel Ríos, Desperados, La Frontera, Comité Cisne, la mayoría de ellos ellos gratuitos, lo que era un verdadero lujo para nuestros maltrechos bolsillos. Esta zona alta contaba con dos Kioscos o barras al aire libre, uno junto al escenario, regentado en 1ª instancia por Fali y Óscar, rodeado de sillas y mesas en las que en verano se estaba de lujo y donde podías escuchar la mejor música alternativa del momento, y otra en la parte más lejana, junto al que había un mini golf y una jaula con algunos animales, entre ellos un

Pub Perfil

simpático mono al que le sometimos a infinidad de pruebas, algunas de dudoso gusto. Éstos bichos fueron trasladados al poco tiempo al Parque para evitar un mal mayor.

Accediendo en sentido descendente por alguna de sus varias escaleras, se llegaba a la primera planta inferior del edificio, donde, aparte de la cabina de los 40 principales, se encontraban

todos los bares de moda. Recuerdo el “Latino”, el “Ibiza”, el “Modelo”, el “Baden-Baden”, el “Berlín”, el “Bianco” y el que permaneció mas tiempo en activo, el “Perfil”, cada uno de ellos con un ambiente distinto con lo que se

Hasta los topes un Domingo de concierto matinal.

conseguía una amplia oferta de ocio en una misma zona. Todos estos locales convivían con zonas de restauración como bares de tapas, hamburgueserías, gofrería, restaurantes Chino e italiano: “Oh Mamma mía”, “Piscolabis”, “Burguer King”, “El Jamón” o la original “Fabrica de cerveza” donde al más puro estilo alemán te servían una turbia cerveza “Kalt” de elaboración propia, acompañada de chucrut o salchichas. También contaba con un local con un

Pepe Pineda y Happy, dos ilustres que nos dejaron antes de tiempo.

novedoso juego llamado “Q-Zar” donde entrabas con unas pistolas y unos petos y tenías que disparar a tus adversarios para eliminarlos.

En su segunda y última planta se encontraban las tiendas de moda, librería, videojuegos, electrónica y el archifamoso “Simago”.

Ésta zona tuvo la particularidad de que dentro de ella convivían varias generaciones juntas, pues

La Destileria en concierto

te encontrabas a “los de siempre” en cualquier pub, a gente más joven, e incluso a los padres de éstos últimos tomando algo a la espera de que llegara la hora de recoger a sus retoños.

Lamentáblemente, la incompetencia municipal, unido a los altísimos alquileres

Cocktail

impuestos, ocasionaron que poco a poco fueran cerrando estos locales y la Plaza se

fuera deteriorando sin que nadie pusiera remedio, hasta que llevó a su demolición para levantar posteriórmente el horrible mamotreto que hay ahora con el mismo nombre que la añorada plaza y que prácticamente no sirve para nada.

CALLE INMACULADA

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Turno ahora para la Calle Inmaculada, otro punto caliente en lo referente a movida en la época.

Me voy a referir a la calle Inmaculada en su primera etapa, antes de que fuera

Interferencias

tomada por los más jóvenes para hacer el botellón, hasta el punto que  tuviera que ser cortada al tráfico rodado dada la gran cantidad de personas que abarrotaban ésta y la calle perpendicular, “Salvador Allende”, pero esto fué ya en los años 2000 y corresponde a otros describirla. Yo voy a lo mío, a los 80-90.

Aunque convivieron juntas, esta zona era totalmente distinta a la Plaza de Andalucía, a la que también dedicaré próximamente su “minuto de gloria”, Si bien, la Plaza de Andalucía contaba con una clientela muy variopinta, más selecta y de todas las edades,

Fachada del “Polares”

abundando los más jóvenes a los que sus padres acercaban para más tarde ir a recogerlos, la zona de la Inmaculada era más transgresora e inquieta, más chupas de cuero y vaqueros raídos. De estos locales salieron infinidad de manifestaciones culturales como comics, música en vivo y asociaciones varias, pero vayamos por partes, ya que aquí hay bastante de lo que hablar.

Esta zona estaba formada por locales comerciales construidos en la parte baja de los bloques que componía la Urbanización “La Inmaculada” y estaban construídos adosados unos a otros entre las calles “Inmaculada” y “Salvador Allende” en una galería bajo techo, por lo que en el exterior de los bares se agolpaba bastante gente lo que acarreaba molestias a los vecinos de estas dos calles, el eterno problema de la convivencia entre jóvenes noctámbulos y vecinos exigiendo su derecho al descanso.

Voy a empezar a hablar uno a uno de éstos bares pues no se puede pasar por alto casi ninguno de ellos.

Polares

En principio, y aquí si voy a pasar un poco deprisa, hablaré del “Polares”. Este local al principio aportó poco a todo lo que se coció en esta zona, símplemente se aprovechó de la coyuntura y subsistió un poco a modo de rémora del resto de locales, aunque en su etapa final se decantó por la música mas heavy, teniendo su grupo de incondicionales.

Junto a éste, otro local que se abrió en principio con el nombre de “Pepperland”, regentado por dos ilustres: Santiago Vargas y Jose Karnani, ambos miembros fundadores del genial y excéntrico grupo “La Destilería” (precísamente aquí se creó el grupo). En este bar, como podéis suponer, se podía escuchar

Exteriores de los pubs.

de vez en cuando música en vivo cuando estos dos personajes abandonaban la barra, se colgaban sus guitarras “Fender Stratocaster” y se ponían a interpretar temas de Jazz, o bien otros propios de la Destilería junto con el resto de la banda, como el polémico tema “Inmaculada Corrupción”, que al final de éste artículo os dejo para que lo escuchéis, dedicado a las desavenencias con los vecinos e inspirado en las denuncias en forma de notas de prensa que aparecieron en los periódicos, e incluso otras veces, acompañaban al ínclito cantor “Bobby Murray”, cuando se dejaba caer por allí, en sus extraños y delirantes conciertos.

Tanto la fachada del pub como la barra eran dos verdaderas obras de arte pintadas por Mariano Vargas, hermano de Santi y prestigioso pintor y fotógrafo, destacando el dibujo a todo lo largo y ancho de la barra, representando con todo lujo de detalles un choque entres dos pasos de Semana Santa, (podéis haceros una idea de cómo se las gastaba el personal).

De música se podía escuchar de lo mejor, sobre todo “Beatles”, “Rolling” y grupos del estilo, ¡una gozada!.

Abandonando la gerencia del local Santi y Jose, se hizo cargo de él otro ilustre, Salvador Reiné (ex Bizarre, México y otros), cambiándole el nombre por  “Interferencias” en clara alusión al inmenso tema de “Radio Futura”.

Salvador, como no podía ser menos, respetó el diseño de la barra, pero cambió la fachada por uno propio mucho más psicodélico, ya que era, (y

Salvador Reiné en su "Interferencias"

es) bien reconocido como autor de magníficos cuadros y grabados.

Txutxo (parido en “Interferencias” en 1989)

Se seguía escuchando buena música, aunque esto fue la tónica dominante de todos y cada uno de los bares de la zona, pero desvió el estilo hacia algo mas pop, psicodélico y actual. Escuchábamos sobre todo Radio Futura, Nacha Pop, The Cure, The Smiths…

Aquí se gestaron curiosas iniciativas, como exponer las fotos de la primera comunión de los clientes y extravagancias varias.

Aprovechando que Salva tenía un taller de serigrafía en el barrio de San Isidro (“Telaraña”) se ponían a la venta camisetas de los más inimaginables diseños.

Quiero destacar, aunque siempre que se me presenta la oportunidad lo hago, que aquí nació en 1989 “Txutxo, el perro del Txutxe” creación de comic mía que aún hoy me acompaña.

Otra iniciativa a la que se le dio un gran impulso desde éste local fue el Fanzine “Kristal”, publicación aún hoy en activo y a punto de celebrar sus bodas de plata, dirigido y editado por el incansable y polifacético “Garry”.

Salva abría todos los días, lo que se convertía en un buen aliado para aquellos que trabajábamos a turnos y teníamos libre entre semana, formando un grupillo de fijos bastante “peligrosillo”.

Desués de abandonar Salva el negocio pasó a manos de Juan Pérez que con el nombre de “Contraste” lo llevó cierto tiempo a buen nivel.

Boulevard

Pasamos al pub de al lado: El “Boulevard”, posiblemente, y sin miedo a equivocarme, el bar más bonito de los que se hayan montado nunca en Algeciras. Para los que no lo conocieron os lo voy a describir: Se recreó una calle de la época de Chicago años 50, con sus aceras de verdad, farolas, bancos y la joya de la corona, un Mercedes antiguo cortado por la mitad que sobresalía del fondo del local como si estuviera saliendo de su garaje, con sus luces encendidas y dentro del radiador había instalado un ventilador que refrescaba el ambiente en las noches de verano. En las paredes, puertas antiguas de verdad con escalones para sentarse, ventanas y hasta un escaparate luciendo ropa interior de la época de Maricastaña. La portada del local era otra obra de arte de Mariano Vargas, se trataba de una recreación del personaje de cómic “Torpedo” en una de sus gansteriles poses con una bella dama a gran tamaño.

En tan bello marco también se escuchaba la mejor música del momento.

Lamentáblemente este negocio tuvo mala suerte ya que se unió un poco más tarde a la zona y ya estaba dúramente castigada por las denuncias vecinales y las contínuas visitas de la Policía Municipal y no se le concedió la licencia de música, con lo que quedó condenado al serle precintado el equipo de música, hasta que sus dueños, Ramón Rivera, Pepe Oqui y Jose Luis Velasco acabaron cansados de luchar contra los elementos y

Contraste y Paralelo 36

decidieron traspasar el negocio que tan pingües beneficios les estaba reportando hasta el momento.

Después de esto el local cambió varias veces de dueño pero ya no fue lo mismo, La desafortunada idea de cambiar la decoración interior,  unido a la

El ahora consagrado dibujante J.J. RYP y Garry en el Paralelo 36

imposibilidad de poner música por falta de la licencia pertinente, hicieron que no llegara nunca a cuajar como antaño.

Aún me lamento de no haber sacado ninguna foto de este pub, ni incluso los dueños tienen alguna, por lo que desde aquí invito a que si alguien hubiera tenido la acertada idea de retratar el local,  me pudiera hacer llegar una copia.

Pared con pared estaba “La Cámara”.Bar regentado por Andrés y Palomo con la clientela de “La Cuadra” y del “23”, dos bares anteriores a éste con similar ambiente, aunque se fué apuntando más gente, dado que el local era más grande que los anteriores. Tenía una clientela bastante fija y fiel

Txutxe y Buda en el “Interferencias” (Al fondo las fotos de comunión de los clientes)

que acudía cada fin de semana con rigurosa puntualidad y prácticamente permanecía a lo largo de toda la noche en el mismo local al abrigo de la buena música, más cañera que el resto de locales y las copas, formando una verdadera familia compartiendo las inquietudes e ideas que, aún después de varios años, seguían floreciendo con bastante fluidez.

Me llamaba la atención la puerta pequeña asemejando una puerta de submarino que tenía en la fachada y que aún hoy después del paso del tiempo se puede observar.

A continuación, haciendo esquina, el “Yoda”. Este bar comenzó con un ambiente totalmente distinto al resto, fue concebido para una clientela más “modosita” y así, se decoró elegantemente con mesas y taburetes para poder sentarte tranquilamente a charlar y escuchar música, por cierto mucho más comercial que el resto de locales.

Lógicamente, viendo el ambiente que rodeaba a este bar, el tipo de clientela pretendida por el propietario no acudía como él esperaba, buscando otros locales con ambientes periféricos más similares (léase calle Trafalgar) y evitando así mezclarse con esas tribus urbanas que lo poblaban, Rockers, Mods, Siniestros y otros personajes tan lejos de lo ellos buscaban.

Y como “la pela es la pela”, el dueño viendo que no hacía caja, decidió darle un giro radical al pub y así se armó de valor y se dispuso a manchar las blancas inmaculadas paredes con unos dibujos oscuros tipo comic de ciencia ficción y cambió la música de ambiente por Heavy Metal a toda pastilla, y así en poco tiempo el local se llenó de melenudos con tachuelas flipando por tener al fin un sitio donde poder escuchar en exclusiva la

Paralelo 36

música que les gustaba, y todos tan contentos.

La verdad es que después del cambio, el bar cambió a mejor y yo me dejé caer alguna que otra vez por allí cuando me apetecía escuchar música algo más fuerte, ya que el ambiente era bastante bueno.

En la calle Salvador Allende, un par de locales vacíos y garajes mas allá, estaba el “Paralelo 36”, verdadero templo de la movida. El pub era mucho

Txutxe en “Paralelo 36″

mas grande que el resto, ya que ocupaba dos locales unidos, lo capitaneaban dos ilustres de la noche: Salva y Felipe “el Demonio” . Era un bar oscuro con neones y una barra de fibra de vidrio iluminada con tonos verdosos que le daba un ambiente moderno.

¡Qué buena música escuchábamos aquí! Y sobre todo muy variada, desde pop español suavote hasta lo más bestia (según le diera el barrunto al “Demonio”) pasando por The Cure, Smiths, the Pogues, Midnight oil, Comité Cisne, Desperados… en fin música para todos.

Para sentarse sólo había unos cuantos taburetes altos a lo largo de la barra, dos o tres mesitas de mármol con algunas sillas y una grada con tres o cuatro escalones grandotes en una esquina, que a veces, se convertía en escenario donde se dieron buenos conciertos en directo, aún recuerdo la final del certamen “Parto de Varsovia” donde actuaron varios grupos de la comarca y Ceuta, quedando ganador “La Destilería” teniendo como premio la grabación de un single cuya portada tuve el honor de diseñar.

Felipe era todo un personaje y siempre estaba maquinando ideas nuevas para no caer en la monotonía. Famosa fue su Caipirinha, auténtico brebaje explosivo que te ponía como una moto y su variedad de chupitos, y no menos genial la forma de despedir al personal cuando llegaba la hora del cierre, con la canción “ Soy rebelde” de Jeanette.

Carnaval en el Boulevard

Para los amigos teníamos un reservado detrás de la barra que apodábamos “La Caldera” donde se encontraba el equipo de música y allí parimos bastantes iniciativas, entre ellas un programa de radio totalmente disparatado llamado “Degenero hasta Febrero” y el “Colectivo Joven Marzo 88” que sirvió para organizar conciertos y otras manifestaciones culturales.

Aquí tengo que recordar a “Happy” hermano de Felipe, reciéntemente fallecido y que fué uno de los pioneros de todas estas historias.

Volviendo a la calle Inmaculada, en el otro margen de la calle, se encontraba un disco pub llamado “Hoollywood” (no me he equivocado escribiéndolo, no, se llamaba exactamente así). Otra rémora de la zona, aunque fué de los primeros establecimientos en abrir. Un extrañísimo local que para nada tenía que ver con el entorno. Era una especie de discotecucha cutrecilla con una pista de baile y música bailable-pachanguera que sólo consiguió atraer a unos cuantos bailones y que al poco tiempo cerró sus puertas.

Frente al “Polares” se encontraba el “Chaplin 2000”, en un principio iba a llamarse “Chaplin” a secas pero, al existir ya un local con el mismo nombre, hubo de añadírsele el “futurista” 2000 para diferenciarlo del anterior. Este local era una hamburguesería en la que Ram, melillense de pro, junto con sus dos cuñados se encargaban de suministrarte esa dosis de energía que ya te iba faltando a ciertas horas de la noche en modo de bocadillos de distintos tipos y hamburguesas. Nos llamaba mucho la atención el llamado “sándwich tropical” pues incluía aceitunas con hueso con lo que comerse uno de éstos era una arriesgada aventura.

Esta hamburguesería era bastante grande con lo que siempre estaba bastante

Fachada del “Paralelo 36″

concurrida. Fue un acierto montarla aquí, ya que la demanda era grande y, aunque siempre hacíamos bromas sobre la dudosa calidad de sus productos, todos acabábamos en ella tarde o temprano dando buena cuenta de uno de sus bocatas.

Un poco más abajo de la calle, subiendo unas escaleras estaba el “Serbarabari”, poco puedo hablar de este pub ya que apenas lo visité, dado que el ambiente era totalmente distinto al resto, predominando muy por encima de todo el pijerío en su más alta expresión. Este bar después pasó a llamarse “La Escuadra” con el mismo propietario del extinto pub “La Cuadra”, cambiando a continuación varias veces de nombre y ambiente, pero saliéndose ya de la época que nos ocupa, así que de momento, los obviaré.

Poco a poco, las contínuas denuncias, a mi entender algo exageradas del vecindario, hicieron que por parte de la policía local se les hiciera una verdadera labor de acoso y derribo a estos locales, exigiendoles mil y un papeles y licencias varias, realizando contínuas mediciones de decibelios y controlando a diario los horarios de cierre, hicieron que fueran viniéndose a menos hasta llegar al cierre de toda la zona, por lo que, empresarios y clientela fueran buscando otros lugares de ocio donde montar sus “chiringuitos” y así, poco a poco, fué creciendo la denominada zona del “Secano” en la calle “Ruiz zorrilla” que aún hoy mantiene bastantes locales abiertos y de la que ya hablaré en su apartado correspondiente.

Como os comenté antes, os pongo a continuación, y para que lo escuchéis, el divertido y polémico tema que el grupo “La Destilería” le compuso a la zona, basado en las denuncias de los vecinos.

La Destilería.-”Inmaculada Corrupción”

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