Pub

OTROS BARES (Parte II)

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Ahora le toca el turno a la segunda parte de esos bares que estando apartados de zonas de movida contaban con gran aceptación en la época,

Papaicho

convirtiéndose algunos en sitios de obligada visita para todo marchoso que se preciara en el momento.

Y lo voy a hacer volviendo al pub clásico y pionero en esto que estoy llamando “Movida en Algeciras”. Voy a hablar del “Gaby”, situado en la galería que comunicaba las calles General Castaños con Bailén, otro de los primeros bares que se abrieron en Algeciras allá por mediados o

finales de los años 70, al que recuerdo con especial cariño pues aquí fue donde me tomé mi primera Voll-Damm.

En este lugar conocí a Mario Mejías, posterior dueño de “Bizarre”, con el que me unió una gran amistad. Mario

Papaicho

trabajaba junto a Gaby, propietario del local que aún hoy sigue abierto, ahora como cafetería. Estaba situado junto a “Ashpeno”, tiendecilla transgresora de dos plantas donde podías comprar desde un libro con la biografía o con partituras de las canciones de tu grupo favorito, discos o librillos de papel de fumar hasta narguilas, pipas o cualquier otro utensilio de utilidad bien definida.

Turquesa

Ahora nos vamos a ir al final de la calle Sevilla, allí, conviviendo con la movida de San Isidro había un pub bastante escondido llamado “Papaicho”. Su dueño, Pepe Reyes, lo decoró con exquisito gusto con mesas de mármol cuyas patas eran de máquinas de coser antiguas y en el saloncito que estaba junto a la zona de la barra colocó una gruesa

tela en el techo, recogida con pliegues de forma que confluía en el centro donde se encontraba una lámpara y que le daba forma de cúpula y quedando un efecto muy llamativo.

Después de algunos años, permaneció por un tiempo cerrado hasta que a principios de los 90, Salvador, ex socio de Felipe en el “Paralelo 36” , viendo que la zona de la Inmaculada iba tocando a su fin, decidió instalarse por su cuenta y le alquiló el local a Pepe y lo llamó “Turquesa”, conservando, acertadamente, toda la decoración del “Papaicho” aunque pintando las paredes del color del nombre del bar. Tuvo bastante buen ambiente con parte de los asíduos al “Paralelo” que alternaban entre ambos bares al ser Salva una persona con bastante carisma.

Una vez Salva decidió dar por finiquitado el negocio, lo arrendó Julio Cervantes, Pepe Baltanás y Eduardo, pasando a llamarse “El paseante”, con similar clientela que el “Turquesa” dado que, tanto Pepe, Julio como Eduardo, eran

Clipper

también fijos en el “Paralelo 36”. Permaneció la misma decoración que tanto gustaba al personal.

Poco tiempo después, el local pasó a manos de Eva que siguió llevándolo con bastante buen ritmo.

Hoy en día vuelve a estar abierto por Fernando Cruces con el nombre de “La Gotera”  y es de los pocos bares que nos ofrecen algo distinto en la Algeciras actual, ya que se sigue escuchando buen Rock y organizándose distintos tipos de Fiestas con un denominador común: La buena música.

El Churrasco

No hace mucho se celebró una fiesta en recuerdo de el “Bizarre” que me cuentan que estuvo muy bien, lamentablemente no me avisaron y no

pude asistir. Espero que se sigan repitiendo este tipo de acontecimientos.

Aquí hemos celebrado, y espero que se sigan celebrando, distintos acontecimientos de nuestro fanzine “Kristal” como el 20 aniversario de su aparición.

Sin salir de la calle Sevilla, no puedo pasar por alto una cafetería que montó Felipe tras el triste cierre del “Paralelo 36” y que se llamaba “El Tragaluz”. Felipe intentó dar a este local un estilo propio, no sólo dedicado a tomar café o copas sino que también se pudieran admirar exposiciones de pintores locales o dibujantes varios. (Yo tuve la suerte

de poder colgar en sus paredes durante unos días una muestra de mis comics) así como escuchar buena música.

El Acuario

Fue un buen lugar de reunión y el último que montó Felipe en la ciudad. Podéis saber más sobre Felipe en este Blog,

ya que dispone de una entrada dedicada en exclusiva un poco más abajo.

En la Plaza Neda, siguiendo en la misma calle, en el local que estuvo hasta hace muy poco la pizzeria “Don Giovanni”, había un amplio pub llamado “Clipper”, decorado con motivos marineros. Este pub, en principio concebido como disco-pub contaba con un pequeño escenario donde actuaron grupos foráneos ocasionalmente.

Café Tragaluz

Recuerdo que por aquí pasó  “Amaral” antes de lanzarse a la fama.

En plena Plaza alta llegó a funcionar otro pub que, creo que es el único que se ha montado hasta la fecha en esta plaza, me refiero al “Flamingo”, bar decorado con espejos por todas partes y mucho boato, contaba con un equipo de música superior a la media de los locales y con una colección de discos traída de Londres, así que se escuchaba lo que estaba sonando en ese país, referente musical, con una calidad de sonido excelente . cerca de éste último, en el callejón del Muro, abrió sus puertas un pequeño pub llamado precísamente “Piccolo”.

Y en la zona de San García, ya en época más reciente, aparecieron un par de sitios interesantes, “La escapada”, sede de un motoclub donde eran célebres sus karaokes y “La Clave” de Jesús Palomares, donde se podía escuchar buenísima música en directo y enlatada, predominando el Blues y el buen Rock, no en vano, Jesús Palomares fué miembro de “Algeciras Blues Express”. Jesús nos dejó no hace mucho y el local permanece cerrado desde entonces.

También quiero nombrar dos locales en la barriada de San José Artesano  que han sabido adaptarse a las distintas

épocas y aún hoy después de algunas décadas, siguen funcionando a un altísimo nivel, éstos son “El Acuario” y el

Piccolo
Flamingo

pub-hamburguesería “Churrasco”.

Volviendo un poco a la temporada de verano, quiero destacar un invento que se montó a principios de los años 90 en lo que se conocía como “El Polvorín”, donde hoy está el Paseo de Cornisa. Aquí había un gran llano y en él se montó una gran carpa y en su interior habían varias barras, sirviendo un poco de movida de verano ya que los mandamases habían fulminado los bares del Rinconcillo y quisieron dotar a la ciudad de una zona de esparcimiento alternativa, pero la cosa no resultó como se esperaba pues, aunque el ambiente era excelente, la proximidad con la barriada de San José Artesano provocó que los vecinos presentaran una y otra vez quejas y denuncias ante el ruido que de allí salía y una vez acabado el verano ya no se volvió a montar nunca más.

OTROS BARES (Parte I)

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     Ahora quiero hacer  un recorrido por bares que estaban aislados, es decir, que no formaban parte de ninguna agrupación de locales como los citados en otras entradas, pero que gozaban de buena aceptación, llegando a convertirse en algunos casos en bares míticos en Algeciras.

El álamo

     Voy a dividir el repaso en dos capítulos al ser la lista demasiado extensa. Comenzaré por la primera parte y más adelante publicaré la segunda.

Javier Ruibal en el “Bluster”

   Para empezar, me viene a la cabeza uno situado en lo que se llama el “Centro cívico” y éste era “El Álamo”. Este pub permaneció abierto bastante tiempo y sobrevivió con bastante dignidad a los embites de bares más modernos y a las zonas de aglomeración de locales, aunque su ambiente era bastante tranquilo y reposado y estar relativamente alejado del centro.

     En la zona de Parque Bolonia, junto al Parque Feria, los hermanos Rubén y Juan Tamayo, ambos miembros del mítico grupo algecireño “Shalom” montaron un garito llamado “El Galeón” donde predominaba la música Heavy y que aparte les servía como cuarto de ensayo, ya que disponía de una primera planta donde guardaban los instrumentos. Este bar fué muy frecuentado por jóvenes que buscaban ese tipo de musica que no solían poner en otros bares.

Kiss

  Algún tiempo después, cambió de dueños y pasó a llamarse “Kiss” y, pese a su lejanía con el centro, siguió, (y sigue, pues aún permanece abierto) gozando de muy buena salud y donde te sirven unas excelentes hamburguesas

Bluster

y donde se sigue escuchando muy buena música.

     Los días de mayor apogeo de este bar son, lógicamente los nueve días de Feria y los días de concierto en la Plaza de toros, donde es obligada la parada en él para tomarse el primer pelotazo de la noche, así como la hamburguesa una vez terminado el concierto.

     El pub del que voy a hablar ahora merece mención aparte y una quitada de sombrero de categoría, ya que me refiero ni más ni menos, que al “Bluster”. Y me preguntaréis los profanos en la materia: ¿A qué se deben semejantes elogios?, pues bien, señores, este pub situado en la calle Don Bosco fue el único que se dedicó por completo a la música “Blues”, tan abandonada, sobre todo en esta ciudad.

     Fué montado por Alejandro Grande. Hoy “Alex guitar”, miembro del también mítico grupo local “Algeciras Blues Express” que llevó el nombre

Bluster

de la ciudad por toda España ofreciendo un excelente Blues.

Bluster

  En este local se ofrecía con bastante regularidad conciertos en vivo. Por aquí pasaron, aparte de las mejores bandas de Blues de España (“Caledonia Blues Band”, “Los Bluésfalos”, “Entresuelos”, la propia “Algeciras Blues Express”, “New Orleans Jump Band”….), solistas de la talla de “Javier Rubial”, “Tito Alcedo”, “Javier Krahe”… que nos brindaron muchas noches inolvidables a los asíduos al local.

     Me resultaba increíble comprobar que, dada la exclusividad de la música ofrecida en este pub, siempre permanecía repleto, lo que me da que pensar que en esta ciudad que, por fortuna o por desgracia, nos ha tocado vivir, estábamos, y desgraciadamente aún estamos, faltos de locales con música alternativa y que la gente responde ante cualquier manifestación que se salga un poco de la rutina y de las modas.

Entrada 9º Provincia

    Otro intento de ofrecer algo distinto en la ciudad fué la sala de conciertos “Novena Provincia”, situada en Los  Pinos, en el local de la antigua CTM. Por esta sala, muy bien acondicionada, aunque con dudosa acústica, pasaron

Entrada 9ª Provincia

grandes grupos internacionales como “The Blues Brothers Band”, el guitarrista sueco “Yngwie Malmsteen” y otros nacionales como “Ketama”, “Medina Azahara”, “M Clan”, “Vargas Blues Band”…, aparte de grupos locales de cierto nivel y prestigio como “Brutal Thin’”.

     No permaneció abierta mucho tiempo pero nos brindó excelentes noches de buena música, (aún recuerdo con bastante nitidez el concierto homenaje a An-tonio y Felipe en el que actuaron desinteresadamente “Los Enemigos”, “Amparanoia”, “Brutal Thin’”, “Javier Ruibal” junto con otros grupos).

CALLES GREGORIO MARAÑÓN Y Mª AUXILIADORA

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Ahora voy a intentar recordar dos calles de algeciras donde se desarrolló también parte de la movida al contar con numerosos bares de copas bastante interesantes: La calle Gregorio Marañón y María auxiliadora.

Comencemos por la primera, la calle Gregorio Marañón:

       Al estar esta calle muy cerca de la calle Inmaculada, aprovechó parte de su movida, llegando a tener, en algunos casos una identidad propia.

     El primer pub que se instaló en esta calle fué mucho antes que los de  la propia calle Inmaculada, me estoy refiriendo al “Canary”. Poco

Canary

puedo hablar como tal de este bar, al que entré en poquísimas ocasiones aunque recuerdo que era un ambiente bastante tranquilo, pero fue algún tiempo después cuando los hermanos Juan y Luis Contreras se hicieron con el negocio, cambiando por completo la decoración del local y poniéndole el nombre de “Genesis” (como aquel otro bar al que hice referencia en la entrada “Así empezó todo”) en homenaje al famoso grupo de Rock al que rendían pleitesía.

     Buen sitio este “Genesis”, música muy buena: Los antes citado y que dan nombre al bar, “Police”, “Yes” y músicas afines, sin olvidar a “AC DC”, verdadero grupo de culto entre los propietarios y clientela.

     La peculiaridad de este bar era que casi al final de la noche se ponían películas de video con lo que mucha gente acudía a estas horas para verlas o bien permanecían a lo largo de toda la jornada en el mismo bar hasta su proyección.

     En la barra tenían una sandwichera, así que mientras veías las películas podías comerte unos sandwichs acompañados de una buenas birras.

     Lógicamente, podéis deducir que este bar cerraba muy tarde con lo que se convertía en un lugar obligado de los más noctámbulos.

     Me acuerdo de las largas partidas de dados (Kiriki o Mentiroso) que se desarrollaban aquí y de los buenos ratos que pasé junto con mis

Génesis

colegas de siempre.

     Un poco más abajo había otro bar llamado “Graffiti” con una decoración moderna muy bonita y con muy buen ambiente también. En este local se abrió después un bar estilo moruno del que no puedo recordar ni el nombre, sólo recuerdo que tenía un dibujo de un camello pintado en la pared y poco más y posteriormente se  abrió con el nombre de “Los Amigos”, otro lugar muy frecuentado al final de la noche por

servirse en él hamburguesas y sándwiches.

     Este bar también comenzó a abrir a media tarde para emitir partidos de fútbol, logrando un muy buen ambiente cada fin de semana que se ha prolongado a la época actual

     A su lado el “Ivory” con estilo similar al anterior aunque más grande y que también sigue abierto todavía y ya bastante después se abre el “Hora Punta” ya en la Plaza Menéndez Tolosa pero que ya pertenece a otra época más actual.

     Casi al mismo tiempo del resurgimiento de esta calle se creó en otra zona de la ciudad otro punto caliente de afluencia de público y movida, hablo de la calle María Auxiliadora, junto al colegio de Los Salesianos.

     El primer bar que se instaló aquí creo que fue el “Gris” de Manolo Rodríguez Vidales, bar con mucha aceptación por parte de un público algo más exigente y dejado llevar por la moda. Llamado así por el color de su decoración, estaba frecuentado por jóvenes (y no tan jóvenes) de un ambiente mas “in”, más pijillo en sus comienzos, aunque a posteriori fué frecuentado cada

Gris

vez más por gente de todas las clases sociales.

     Después de algunos años, una vez cerrado como “Gris”, el local pasó a llamarse “La Destilería”, montado por J. Karnani, miembro fundador del grupo local con el mismo nombre, con la idea de ofrecer música en directo los fines de semana y al mismo tiempo usarlo como local de ensayo del grupo. No duró demasiado tiempo y a partir de aquí fue cambiando paulatínamente de dueños y ambientes con más o menos éxito.

     Juan Contreras se separó de su hermano en el terreno profesional y abandonó el “Genesis” para instalarse por su cuenta y montar al lado del “Gris” el “Flash”, pub más moderno tanto en decoración como en música que tuvo bastantes adeptos en la zona  dado que ofrecía algo nuevo y más fresco que lo que le circundaba.

     Bastante tiempo después, justo en frente del “Flash” se montó el “Sangre española”, pub dedicado, creo que acertádamente, a la música nacional por completo. Actualmente en este local hay instalado un pub Latino.

     Bastante cerca de esta calle un bar de culto: El “Bluster”, pero a éste le voy a dedicar una entrada en exclusiva más adelante.

LA MOVIDA EN VERANO

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Por supuesto que no quiero olvidarme de la movida en verano (Sí, sorpréndanse, en Algeciras hubo Movida en Verano), y así hay que destacar dos zonas bien diferenciadas, una en cada playa : La zona del Rinconcillo y la de Getares.

     En la primera quiero empezar por el “Tao”, local al que le he dedicado una

Tao

entrada en exclusiva para él. Buscadla en el Blog.

     También había un extraño bar situado cerca de la rotonda donde se cogía el autobús, algo oculto por los árboles, que se llamaba “Neptuno”.

     La única característica que recuerdo de este bar era que las copas eran más baratas que en el resto de locales, por lo que siempre nos tomábamos alguna copa aquí para aliviar nuestros maltrechos bolsillos.

     Ya en la playa, junto a la orilla, se levantaron una hilera de bares al aire libre que se ponía hasta las trancas en las cálidas noches de verano.

     Recuerdo al principio de todo “El Genario”. Nunca supe si el nombre de este bar se debió a una equivocación del que lo rotuló en la fachada y quiso

Neptuno

decir “Geranio” o fué llamado así a conciencia, aunque pienso más bien que ocurrió lo primero, ya que junto al nombre había dibujado una flor.

     Junto a él, el “Coco Loco”, otro establecimiento de similares características que el anterior aunque con algo más de ambiente si cabe.

Lamentable

     Más tarde, este bar cambió su nombre por “Lamentable”, regentado por Felipe, del que ya hablamos antes y al que, sin duda, volveremos a nombrar en este Blog. Recuerdo una anécdota de este bar,: Felipe se pegó unos cuantos meses empapelando Algeciras con carteles en los que únicamente figuraba un gran rótulo donde ponía “Este verano será lamentable”, teniendo al personal mosca durante todo ese tiempo, hasta que por fín anunció la apertura de su nuevo local y pudimos descubrir el misterio. Felipe le dio un giro al local, adaptándolo a su estilo, y pienso que, aunque muchos opinen lo contario, fué entonces cuando vivió sus mejores momentos al tener más personalidad en lo referente a música y ambiente ya que supo complementarse con los pubs de la ciudad, alejándose del ambiente pseudo-hortera que va inevitáblemente acompañado a la época estival.

     Al lado, el “Capri”, chiringuito playero durante el día y bar de copas por la

Pin Lamentable

noche. Al estar, a diferencia del resto, techado y dotado de mesas y sillas lo hacían más cómodo e ideal para tomarse una copa sentado en mitad de la noche.

     En la entrada a la playa se encontraba otro local llamado el “Bucanero”, de mayores dimensiones que los anteriores y con muchísimo éxito.

 Y para los más hartibles, después de los bares, estaban las discotecas

Déjame

“Tamarindo” y “Banani” (más tarde “Déjame”) y el bar “Raúl” (ver información sobre estos sitios en la entrada “Discotecas”.

     Y por supuesto el “Guachi” y el “Bamboleo”, dos especies de salas de fiestas con música en vivo donde acudía el personal más pureta a bailar al ritmo de las canciones del gran “Guachi” en el primero de los casos o de una

Tamarindo

orquesta contratada para tal fin en el segundo.

     Tampoco quiero olvidar el “Botavara”, precioso bar de ambiente tranquilo situado también en la misma playa aunque un poco más hacia Palmones y construido íntegramente en madera, que fué una gran novedad en la época y aún hoy sigue funcionando a pleno rendimiento.

     Y ahora cambiamos de playa para hablar de la zona de Getares.

     En un principio, poco antes de la vorágine de bares que hay hoy en día en el paseo marítimo, en la zona baja de los aparcamientos, se levantó una especie de carpa con una gran barra que le pusieron el extraño nombre de “Tengo una novia que me trata mal”, aunque nadie lo llamaba así, y que se solía poner de bote en bote. Algo más tarde, se abrió el, famosísimo en su época, “Waikiki” que tuvo un clamoroso éxito entre la juventud algecireña y donde además de tomar copas se podía bailar.

     A la sombra de éste, un poco más allá, Felipe montó una especie de chiringuito nocturno de copas llamado “Ankawa Chita”, con su estilo inconfundible, al que había que acceder caminando por la arena.

     Felipe montó también en la zona del Club Los Delfines el llamado “Club

Pribado”(así, con “b”). Éste sitio pudo haber sido mucho más de lo que fué,

Concierto en Club Pribado

ya que la idea era genial, tenía barra cubierta, barras al aire libre con zonas de césped, piscina (eso sí, cercada al público nocturno) y se daban conciertos en directo, recuerdo en particular el de “Los Sencillos”, cuya entrada reproduzco a la izquierda. Pero el “Waikiki” se llevaba a la clientela y no acabó de coger vuelo, una lástima.

     También es justo nombrar a la única discoteca que hubo en la zona la llamada “Pícaro”, llamada así por estar levantada junto al río del mismo nombre y al pub-discoteca “Arena”.

La Sirena

     Y por supuesto, “La Sirena”, auténtico “garito de mala muerte” con una personalidad arrolladora situado en la carretera que llevaba al Faro y que se convirtió en un verdadero sitio de culto de la parte más transgresora de la juventud.

     En sus húmedas paredes se dieron fiestas y conciertos en directo donde acudían puntualmente pintorescos personajes en busca de alcohol, música y otras yerbas, un sitio verdadéramente interesante que muchos desconocieron.

     Ya a partir de aquí, sobre el recién construido paseo marítimo, comenzaron a florecer una larga hilera de bares y restaurantes que no voy a nombrar porque han ido cambiando de nombre continuamente, aunque es justo señalar uno: “La Clave”, ya que éste rompía un poco con el estereotipo de bar comercial de playa y acudía otro tipo de clientela. De todas maneras en el apartado para los comentarios podéis hacer cuantas puntualizaciones como queráis para ampliar este artículo.

Bamboleo

     También quiero recordar una gran carpa que se instaló en la zona de San José Artesano, más concretamente en “El Polvorín” en cuyo interior había varias barras y música a toda galleta. Este sitio sólo duró un verano, pues las contínuas quejas de los vecinos de la barriada conllevaron a que, una vez acabada la temporada de verano, se desmontara para pasar a mejor vida.

     Como véis, no hacía falta ir a Tarifa para divertirse en Verano. Diría más, la gente de Tarifa era la que venía a Algeciras a pasar las noches veraniegas. ¡Cómo ha cambiado el cuento!

EL SECANO

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Como ya mencioné en la entrada dedicada a la Calle Inmaculada, a raíz del masivo cierre de éstos locales por los motivos ya comentados, se fueron abriendo otros locales en otra zona de Algeciras bastante cercana a la primera, concrétamente en el Secano.

En esta larga calle fueron floreciendo paulatínamente, uno por aquí, otro más allá, bares de diversa índole que voy a tratar de detallar dentro de lo posible.

El Golpe (1ª etapa)

Casi en la mitad del Secano, haciendo esquina había un bar chiquitito y muy acogedor llamado “El Golpe”, al que Mario y Lourdes decoraron prodigiósamente con motivos taurinos y se escuchaba exclusívamente  grupos de pop-rock nacionales de la década, la cual yo me encargaba de suministrarle periódicamente con las últimas novedades del momento, grabadas en cintas de cassette, a cambio de una sustancial rebaja en el precio de las copas.

El nombre del bar venía por el chupito estrella que servían, llamado con el mismo nombre, y era una combinación de Vodka con tónica al que le dabas un golpe seco contra la barra para provocar le efervescencia del combinado y bebértelo de un trago en ese momento.

Este bar tenía una clientela muy fija (entre las que me incluía), llegando a formar un buen grupo de amigos que nos veíamos cada fin de semana para tomar copas. Mario y Lourdes, viendo que la clientela iba en aumento y el local se iba quedando pequeño, decidió trasladarse un poco más arriba, junto a Correos, donde acababan de cerrar un pub-cafetería llamado “Travelling”, inspirado en el mundo del cine, y al ser éste local bastante más grande, les pareció perfecto para albergar cómodamente a todos sus clientes.

Y así, agarraron sus bártulos y se mudaron. Cambiaron la decoración, bueno, básicamente la decoración brillaba por su ausencia, pues se limitaba a unas cuantas mesillas bajas con sus taburetes, una mesa de billar y la joya de la corona, una máquina de dardos electrónica a la que nos fuímos enganchando

Mario sirviendo una copa en El Golpe (2ª etapa)

irremediáblemente, dejándonos cada noche los cuartos en ella. Organizábamos torneos y competiciones varias con los consiguientes piques entre nosotros. Así que la decoración era lo de menos, en verdad lo que primaba era el buen ambiente que tenía y que nos tenía cada noche como clavos en el bar.

Se seguían sirviendo los “golpes” y se seguía escuchando la misma música nacional.

En el local del antiguo “El Golpe” se montó un pub llamado “Tattoo”, donde aparte de servir como pub también era un estudio de tatuajes.

Cuando Mario decidió dejar el negocio, el nuevo “El Golpe” siguió abierto con el mismo nombre y “decoración” pero dió un giro hacia un ambiente Heavy que tanto se agradecía en la época, dado el gran número de seguidores que contaba este estilo musical.

Justo en frente del nuevo “El Golpe”, cruzando la calzada, estaba el “13 Rue del Percebe”, o como le llamábamos coloquiálmente, el “13” a secas.

Juan, el dueño, inspirado en las famosas historietas de tebeo de F. Ibáñez con el mismo nombre, había hecho pintar todas las paredes del bar con las viñetas de este singular bloque de vecinos a gran tamaño, así, nos

Trocadero

encontrábamos a Rompetechos silbándole a una serpiente creyendo que era una mujer y otras situaciones igual de divertidas, y en la barra, incrustadas entre la fibra de vidrio de la encimera, páginas originales de estas mismas historietas.

También tenía un ambiente bastante bueno con clientela fija y música del momento aunque más internacional que en “El Golpe”.

Pasaremos un poco deprisa por el “Archie” aunque fué un pub mítico con muy buena clientela que permaneció en activo con este nombre muchos años para llegar a otro local denominado “La Abadía”. Éste bar también fue un “Boom” en la época en lo que se refiere a decoración, pues estaba inspirado en una abadía, con arcos y columnas de ladrillo y colgando del techo y paredes candelabros con velas encendidas dándoles un ambiente bastante peculiar, dado que el local era bastante amplio. De música, nada fuera de lo normal, lo más comercial del momento enfocada a otro tipo de clientela menos exigente.

Más arriba de la calle, el “Trocadero”,pionero en lo que actuálmente son muchos pubs en nuestra ciudad, con un horario mucho más amplio, abarcando buena parte de la tarde para la hora de los cafés y las copas de media tarde. También precursor de que los bares fueran perdiendo personalidad, al desaparecer la imagen de dueño-barman para pasar a la de empresario o varios socios con camareros/as contratados, de buen porte, pero que se limitan a servirte lo que pides con rigurosa profesionalidad sin salirse del guión.

Casi al lado el “Dublín”, taberna irlandesa muy bonita para tomarse cervezas de importación también atendido por el mismo tipo de nenas  para atraer al público. Música en exclusiva internacional más bien tirando a comercialilla aunque se dejaba escuchar y poco más. Un buen pub para pasar el rato o para quedar con los amigos para empezar la noche.

Un poco más tarde se montó justo al lado de éstos dos citados anteriórmente

KM-2

el “Zanzíbar” con mucho neón y similar ambiente que los anteriores aunque con música mucho más movida. El resto, igual, las nenas de turno poniendo copas y un montón de gente apretujadas intentando mover el esqueleto.

Al igual que en la calle Trafalgar, aún permanecen a día de hoy abiertos muchos de estos pubs-cafés con el nombre original.

Arriba del todo nos encontramos algunos bares bastante interesantes, empecemos por otro de mis favoritos: “El Alambique”, montado tras cerrar el “KM 2” otro buen bar con excelente música y ambiente pero que no El Alambiqueestuvo mucho tiempo abierto. En “El Alambique” mi buen amigo Izqui edificó un proyecto de pub bullicioso y alegre. Siempre estaba a tope de personal sudando la gota gorda, pues aquí hacía calor hasta en invierno y escuchando variadísima música de todo tipo, aunque predominaba la nacional. Tras la barra desfilaban varios personajes entre los que recuerdo a bote pronto a Jose Claudio, voraz consumidor de Bacardis, siempre ayudando al bueno de Izqui, con el que intenté retarme alguna vez, siempre con resultados lamentables para mí.

Recuerdo los Jueves en los que, a veces, yo llevaba mi amplia colección de vinilos de música nacional y celebrábamos fiestorros memorables “al calor del amor en un bar”.

Junto a éste, otro referente: El “Indio Rock”. Abierto tras el cierre de una

Pegatina Indio Rock “Support Ases”

especie de engendro de pub-tetería moruna llamada que estaba la mayor parte del tiempo vacía.

Bar minuciosamente decorado con motivos indios por el dueño, apodado así, “El Indio”, mastodóntico personaje que tras la barra ayudado por Kike, te suministraba dosis de excelente Rock junto con las mejores bebidas del momento. ¡Qué buena música se escuchaba aquí! Rock, Rock y más Rock.

Este bar era frecuentado por moteros que, dejando aparcadas en la puerta sus ruidosas y llamativas monturas, le daban al interior un ambiente distinto donde predominaba el cuero y los tatuajes.

Enfrente, el “Alien” extraño bar con relativo buen ambiente y música que pasó por buenos momentos  y por otros no tan buenos, pero que sobrevivió

Indio Rock

bastante bien al momento.

También recordaré el “Boomerang”, que casi siempre estaba vacío y se mantuvo abierto como tal bastante tiempo, teniendo casi al final de la época dorada del “Secano” algo de ambiente, fruto de la constancia del dueño. Hoy está reconvertido en bar de tapas.

Y hacer mención, aunque de paso al “Papiro”, otro local del Secano con relativo tirón, decorado al más puro egipcio.

Por detrás, en la calle Fuentenueva, estaba el “Traffic”, buen establecimiento

Traffic

de copas, buena música y clientela no muy numerosa pero fiel. En la misma calle Fuentenueva había una hamburguesería, “Hawaii”, que preparaba todo tipo de hamburguesas y sándwiches.

En la parte más alta del Secano, a la altura de la gasolinera, había antiguamente una fábrica de hielo que con el tiempo quedó en desuso y poco a poco fue reduciéndose a ruinas, quedando los edificios levantados en bastante mal estado y en un estado de abandono absoluto. Pues bien, algunos empresarios avispados vieron en estos despojos arquitectónicos una buena manera de hacer negocio, y decidieron aprovechar estos edificios para montar bares.

Uno de ellos “El Abrevadero” tuvo muchísimo éxito, sobre todo en verano, ya que disponía de un enorme patio donde se instaló una larga barra  que solía llenarse de público sobre todo los fines de semana.

En invierno quedaba reducido bastante, ya que sólo disponía de una pequeña habitación con una barra.

En sus principios fue regentado por Óscar y Fali, y contribuyeron también como parte activa en muchas publicaciones de la época como la revista “La Movida” de nuestro Garry que era un panfleto donde se hacía publicidad a negocios (sobre todo bares) por medio de comics con los dibujantes locales, entre los que me incluyo, quedando en forma de Fanzine muy atractivo y que

El Pasaje

se repartía por la zona de forma gratuita.

Una vez traspasado por Óscar y Fali, el negocio fué cambiando de dueños con más o menos éxito, siendo uno de éstos una especie de sala de conciertos llamada “Excalibur” donde llegó a actuar, entre otros, el gran Kilo Veneno.

Al lado de este bar se hallaba el “Honkey Tonk” amplísimo bar con varios niveles y distintas barras que estuvo abierto muy poco tiempo y que quedó reducido a dar fiestas en Fin de Año.

También se encontraba el “Velvet”, con el mismo nombre y logo que una famosa sala de Barcelona (nunca supe la relación que los unía), este bar tenía muy buen aspecto en cuanto a ambiente, montando en verano una barra en el exterior que se mostraba muy concurrida a menudo.

En frente la discoteca “Generatriz”, preciosa en su momento al aprovechar el edificio mayor de la fábrica y dándole sus propietarios una decoración sin alterar en demasía su estado original, quedando sus paredes con ladrillo visto y con barras a varias alturas, destacando la de la parte más alta, desde donde se divisaba todo el ambiente de la sala.

Esta discoteca tuvo muchísimo éxito, ya que rompía el monopolio que

El Pasaje

obstentaban en su momento el “Tamarindo” en el Rinconcillo y “El Cigarrón” en Los Pinos a los que ya nombré en la entrada dedicada a las discotecas, aparte de que no había que coger ningún tipo de vehículo como en los casos anteriores, quedando como sitio obligado para finalizar las noches, pues como tenía un horario más amplio, al cerrar los bares era lo que quedaba abierto en la zona y  los más caldeosos podían continuar la noche allí.

Últimamente ha cambiado de nombre: “Premiere” con bastante éxito.

Justo enfrente de la gasolinera teníamos otro local: El “Capella”, continuando hoy día abierto con el nombre de “La Farándula” siendo actualmente sitio obligado para los amantes de los monólogos que a menudo se celebran en él.

Siguiendo por la acera del “Capella” en dirección a La Bajadilla, había un peculiar bar llamado “El Pasaje” y aquí nuevamente me detengo para analizarlo con más profundidad.

Este bar en las décadas de los 60 y principio de los 70 fue una sala de fiestas llamada “El Pasaje andaluz”, aún recuerdo la orquesta que amenizaba las noches y que yo, de crío, distinguía al mirar por la cerradura de la puerta.

Con el paso del tiempo, esta sala de fiestas cerró sus puertas, permaneciendo

El Pasaje

así bastantes años, hasta que volvió a abrir sus puertas en el Boom del Secano ya con el nombre de “El Pasaje”. Los dueños quisieron respetar en parte la decoración original de este local y lo único que cambió fue la barra, dándole un toque de modernidad al construirla con forma irregular, el resto, azulejos y suelo quedó tal y como estaba, dándole al local un aspecto bastante atractivo y original.

Fué cuando sus primeros dueños traspasaron el negocio a Fernando y Jaro, cuando alcanzó su mayor plenitud, ya que aparte de ser muy agradables con la clientela, abrían todos los días de la semana, siendo de agradecer por las personas que, como yo, trabajábamos a turnos y descansábamos a veces entre semana.

Lamentáblemente, Jaro falleció en un accidente de tráfico y fué Vicente, “El Torro”, hermano de Fernando, el que ocupó su lugar tras la barra, sin alterarse el buen funcionamiento del negocio.

Más tarde el Pub fue traspaso a Paco y Nuria, pareja de linenses que supieron mantener el ambiente intacto, continuando con la filosofía de sus anteriores propietarios de abrir todos los días.

Ya posteriórmente, volvió a cambiar de dueños y de nombre pasando a llamarse “Country Saloon” aunque de éste último no puedo hablar pues desconozco la actividad que tuvo, aunque me imagino que no tuvo tanto éxito como antaño.

A día de hoy, siguen abriéndose nuevos locales en El Secano, la mayoría como bares de tapas, destacando el “Chiqui” de Juan, co-propietario del famoso “Chiquilitré” de la calle Sevilla y que se decidió a montar un negocio en solitario, así como pubs con bastante éxito como el “Sexto sentido”, aunque esta calle ya no es lo que fue en su época dorada.

Hendrix

Y por supuesto, un clásico entre los clásico: El “Secano 8” antes “Hendrix” (encontraréis información del “Hendrix” en la entrada de este mismo Blog titulada “Así empezó todo”).

Como comenté en la entrada anteriórmente citada, el “Hendrix” cambió de nombre para pasar a llamarse “Secano 8” en alusión al nombre y número de la calle.

Aunque se cambió un poco el ambiente, afortunádamente sólo fué eso, un poco, ya que lo que se suprimió fué el consumo de “cigarritos aliñados” dentro del local, el resto permaneció igual, los mismos propietarios (Nono y Pepa), excelente música y ambiente distinto.

Hasta su cierre fué siempre el bar de referencia de los más mayorcillos en edad, que no en marcha, ya que en pocos sitios, por no decir en ninguno, podías escuchar a “AC DC” o “Led Zeppelín” por poner sólo un par de ejemplos, aparte de ser de los últimos en cerrar, ya que con la persiana bajada al llegar la hora establecida de cierre, dentro seguía la fiesta hasta bien cerca del alba.

Recuerdo en la barra de este bar una vela, la cual permanecía encendida durante toda la noche un día tras otro, quedando una montaña de cera cada vez más grande que la hacía muy llamativa.

Este bar era muy estrecho y en el fondo, bajando unas escaleras, había otra barra que últimamente los propietarios la arrendaban para sacar una pelas.

Hace relatívamente poco tiempo, el bar cerró, lo que me causó una gran tristeza, para abrir después con otros dueños, otro nombre y, por supuesto, otro ambiente. Ya no he vuelto a entrar.

Por último, también quiero añadir el establecimiento que aún hoy existe en la esquina con la calle que llevaba a “Generatriz” donde ponían (y ponen) bocadillos variados: “Mr. Bollito” y otro donde ponían hamburguesas y bocadillos variados que se llamaba “Bocata XX” (El número no lo recuerdo, ¿Álguien me ayuda?) en relación con el número de bocadillos distintos que servían. Éste estaba situado poco más allá del anterior, cerca del “Capella” y estaba regentado por Eva y su marido.

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