Pub

PLAZA DE ANDALUCÍA

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Otra vista

Aquí vamos a recordar una zona insignia en Algeciras, creada en un magnífico entorno como fué la “Plaza de Andalucía”. Este complejo fué construido en el

Vista general

solar que dejó durante años la demolición del bello y centenario coso “La Perseverancia”. Fué levantado a semejanza del Centro Comercial “La Vaguada” de Madrid, dándole a la ciudad una imagen más moderna y vanguardista. Constaba de varias plantas con una amplia zona superior al aire libre, coronada por unas pirámides acristaladas y con un magnífico auditorio donde se celebraron infinidad de buenos conciertos, tanto de grupos locales como otros de reconocido prestigio en la Movida de la época.

En sus buenos tiempos

Recuerdo exitosos conciertos de Miguel Ríos, Desperados, La Frontera, Comité Cisne, la mayoría de ellos ellos gratuitos, lo que era un verdadero lujo para nuestros maltrechos bolsillos. Esta zona alta contaba con dos Kioscos o barras al aire libre, uno junto al escenario, regentado en 1ª instancia por Fali y Óscar, rodeado de sillas y mesas en las que en verano se estaba de lujo y donde podías escuchar la mejor música alternativa del momento, y otra en la parte más lejana, junto al que había un mini golf y una jaula con algunos animales, entre ellos un

Pub Perfil

simpático mono al que le sometimos a infinidad de pruebas, algunas de dudoso gusto. Éstos bichos fueron trasladados al poco tiempo al Parque para evitar un mal mayor.

Accediendo en sentido descendente por alguna de sus varias escaleras, se llegaba a la primera planta inferior del edificio, donde, aparte de la cabina de los 40 principales, se encontraban

todos los bares de moda. Recuerdo el “Latino”, el “Ibiza”, el “Modelo”, el “Baden-Baden”, el “Berlín”, el “Bianco” y el que permaneció mas tiempo en activo, el “Perfil”, cada uno de ellos con un ambiente distinto con lo que se

Hasta los topes un Domingo de concierto matinal.

conseguía una amplia oferta de ocio en una misma zona. Todos estos locales convivían con zonas de restauración como bares de tapas, hamburgueserías, gofrería, restaurantes Chino e italiano: “Oh Mamma mía”, “Piscolabis”, “Burguer King”, “El Jamón” o la original “Fabrica de cerveza” donde al más puro estilo alemán te servían una turbia cerveza “Kalt” de elaboración propia, acompañada de chucrut o salchichas. También contaba con un local con un

Pepe Pineda y Happy, dos ilustres que nos dejaron antes de tiempo.

novedoso juego llamado “Q-Zar” donde entrabas con unas pistolas y unos petos y tenías que disparar a tus adversarios para eliminarlos.

En su segunda y última planta se encontraban las tiendas de moda, librería, videojuegos, electrónica y el archifamoso “Simago”.

Ésta zona tuvo la particularidad de que dentro de ella convivían varias generaciones juntas, pues

La Destileria en concierto

te encontrabas a “los de siempre” en cualquier pub, a gente más joven, e incluso a los padres de éstos últimos tomando algo a la espera de que llegara la hora de recoger a sus retoños.

Lamentáblemente, la incompetencia municipal, unido a los altísimos alquileres

Cocktail

impuestos, ocasionaron que poco a poco fueran cerrando estos locales y la Plaza se

fuera deteriorando sin que nadie pusiera remedio, hasta que llevó a su demolición para levantar posteriórmente el horrible mamotreto que hay ahora con el mismo nombre que la añorada plaza y que prácticamente no sirve para nada.

CALLE INMACULADA

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Turno ahora para la Calle Inmaculada, otro punto caliente en lo referente a movida en la época.

Me voy a referir a la calle Inmaculada en su primera etapa, antes de que fuera

Interferencias

tomada por los más jóvenes para hacer el botellón, hasta el punto que  tuviera que ser cortada al tráfico rodado dada la gran cantidad de personas que abarrotaban ésta y la calle perpendicular, “Salvador Allende”, pero esto fué ya en los años 2000 y corresponde a otros describirla. Yo voy a lo mío, a los 80-90.

Aunque convivieron juntas, esta zona era totalmente distinta a la Plaza de Andalucía, a la que también dedicaré próximamente su “minuto de gloria”, Si bien, la Plaza de Andalucía contaba con una clientela muy variopinta, más selecta y de todas las edades,

Fachada del “Polares”

abundando los más jóvenes a los que sus padres acercaban para más tarde ir a recogerlos, la zona de la Inmaculada era más transgresora e inquieta, más chupas de cuero y vaqueros raídos. De estos locales salieron infinidad de manifestaciones culturales como comics, música en vivo y asociaciones varias, pero vayamos por partes, ya que aquí hay bastante de lo que hablar.

Esta zona estaba formada por locales comerciales construidos en la parte baja de los bloques que componía la Urbanización “La Inmaculada” y estaban construídos adosados unos a otros entre las calles “Inmaculada” y “Salvador Allende” en una galería bajo techo, por lo que en el exterior de los bares se agolpaba bastante gente lo que acarreaba molestias a los vecinos de estas dos calles, el eterno problema de la convivencia entre jóvenes noctámbulos y vecinos exigiendo su derecho al descanso.

Voy a empezar a hablar uno a uno de éstos bares pues no se puede pasar por alto casi ninguno de ellos.

Polares

En principio, y aquí si voy a pasar un poco deprisa, hablaré del “Polares”. Este local al principio aportó poco a todo lo que se coció en esta zona, símplemente se aprovechó de la coyuntura y subsistió un poco a modo de rémora del resto de locales, aunque en su etapa final se decantó por la música mas heavy, teniendo su grupo de incondicionales.

Junto a éste, otro local que se abrió en principio con el nombre de “Pepperland”, regentado por dos ilustres: Santiago Vargas y Jose Karnani, ambos miembros fundadores del genial y excéntrico grupo “La Destilería” (precísamente aquí se creó el grupo). En este bar, como podéis suponer, se podía escuchar

Exteriores de los pubs.

de vez en cuando música en vivo cuando estos dos personajes abandonaban la barra, se colgaban sus guitarras “Fender Stratocaster” y se ponían a interpretar temas de Jazz, o bien otros propios de la Destilería junto con el resto de la banda, como el polémico tema “Inmaculada Corrupción”, que al final de éste artículo os dejo para que lo escuchéis, dedicado a las desavenencias con los vecinos e inspirado en las denuncias en forma de notas de prensa que aparecieron en los periódicos, e incluso otras veces, acompañaban al ínclito cantor “Bobby Murray”, cuando se dejaba caer por allí, en sus extraños y delirantes conciertos.

Tanto la fachada del pub como la barra eran dos verdaderas obras de arte pintadas por Mariano Vargas, hermano de Santi y prestigioso pintor y fotógrafo, destacando el dibujo a todo lo largo y ancho de la barra, representando con todo lujo de detalles un choque entres dos pasos de Semana Santa, (podéis haceros una idea de cómo se las gastaba el personal).

De música se podía escuchar de lo mejor, sobre todo “Beatles”, “Rolling” y grupos del estilo, ¡una gozada!.

Abandonando la gerencia del local Santi y Jose, se hizo cargo de él otro ilustre, Salvador Reiné (ex Bizarre, México y otros), cambiándole el nombre por  “Interferencias” en clara alusión al inmenso tema de “Radio Futura”.

Salvador, como no podía ser menos, respetó el diseño de la barra, pero cambió la fachada por uno propio mucho más psicodélico, ya que era, (y

Salvador Reiné en su "Interferencias"

es) bien reconocido como autor de magníficos cuadros y grabados.

Txutxo (parido en “Interferencias” en 1989)

Se seguía escuchando buena música, aunque esto fue la tónica dominante de todos y cada uno de los bares de la zona, pero desvió el estilo hacia algo mas pop, psicodélico y actual. Escuchábamos sobre todo Radio Futura, Nacha Pop, The Cure, The Smiths…

Aquí se gestaron curiosas iniciativas, como exponer las fotos de la primera comunión de los clientes y extravagancias varias.

Aprovechando que Salva tenía un taller de serigrafía en el barrio de San Isidro (“Telaraña”) se ponían a la venta camisetas de los más inimaginables diseños.

Quiero destacar, aunque siempre que se me presenta la oportunidad lo hago, que aquí nació en 1989 “Txutxo, el perro del Txutxe” creación de comic mía que aún hoy me acompaña.

Otra iniciativa a la que se le dio un gran impulso desde éste local fue el Fanzine “Kristal”, publicación aún hoy en activo y a punto de celebrar sus bodas de plata, dirigido y editado por el incansable y polifacético “Garry”.

Salva abría todos los días, lo que se convertía en un buen aliado para aquellos que trabajábamos a turnos y teníamos libre entre semana, formando un grupillo de fijos bastante “peligrosillo”.

Desués de abandonar Salva el negocio pasó a manos de Juan Pérez que con el nombre de “Contraste” lo llevó cierto tiempo a buen nivel.

Boulevard

Pasamos al pub de al lado: El “Boulevard”, posiblemente, y sin miedo a equivocarme, el bar más bonito de los que se hayan montado nunca en Algeciras. Para los que no lo conocieron os lo voy a describir: Se recreó una calle de la época de Chicago años 50, con sus aceras de verdad, farolas, bancos y la joya de la corona, un Mercedes antiguo cortado por la mitad que sobresalía del fondo del local como si estuviera saliendo de su garaje, con sus luces encendidas y dentro del radiador había instalado un ventilador que refrescaba el ambiente en las noches de verano. En las paredes, puertas antiguas de verdad con escalones para sentarse, ventanas y hasta un escaparate luciendo ropa interior de la época de Maricastaña. La portada del local era otra obra de arte de Mariano Vargas, se trataba de una recreación del personaje de cómic “Torpedo” en una de sus gansteriles poses con una bella dama a gran tamaño.

En tan bello marco también se escuchaba la mejor música del momento.

Lamentáblemente este negocio tuvo mala suerte ya que se unió un poco más tarde a la zona y ya estaba dúramente castigada por las denuncias vecinales y las contínuas visitas de la Policía Municipal y no se le concedió la licencia de música, con lo que quedó condenado al serle precintado el equipo de música, hasta que sus dueños, Ramón Rivera, Pepe Oqui y Jose Luis Velasco acabaron cansados de luchar contra los elementos y

Contraste y Paralelo 36

decidieron traspasar el negocio que tan pingües beneficios les estaba reportando hasta el momento.

Después de esto el local cambió varias veces de dueño pero ya no fue lo mismo, La desafortunada idea de cambiar la decoración interior,  unido a la

El ahora consagrado dibujante J.J. RYP y Garry en el Paralelo 36

imposibilidad de poner música por falta de la licencia pertinente, hicieron que no llegara nunca a cuajar como antaño.

Aún me lamento de no haber sacado ninguna foto de este pub, ni incluso los dueños tienen alguna, por lo que desde aquí invito a que si alguien hubiera tenido la acertada idea de retratar el local,  me pudiera hacer llegar una copia.

Pared con pared estaba “La Cámara”.Bar regentado por Andrés y Palomo con la clientela de “La Cuadra” y del “23”, dos bares anteriores a éste con similar ambiente, aunque se fué apuntando más gente, dado que el local era más grande que los anteriores. Tenía una clientela bastante fija y fiel

Txutxe y Buda en el “Interferencias” (Al fondo las fotos de comunión de los clientes)

que acudía cada fin de semana con rigurosa puntualidad y prácticamente permanecía a lo largo de toda la noche en el mismo local al abrigo de la buena música, más cañera que el resto de locales y las copas, formando una verdadera familia compartiendo las inquietudes e ideas que, aún después de varios años, seguían floreciendo con bastante fluidez.

Me llamaba la atención la puerta pequeña asemejando una puerta de submarino que tenía en la fachada y que aún hoy después del paso del tiempo se puede observar.

A continuación, haciendo esquina, el “Yoda”. Este bar comenzó con un ambiente totalmente distinto al resto, fue concebido para una clientela más “modosita” y así, se decoró elegantemente con mesas y taburetes para poder sentarte tranquilamente a charlar y escuchar música, por cierto mucho más comercial que el resto de locales.

Lógicamente, viendo el ambiente que rodeaba a este bar, el tipo de clientela pretendida por el propietario no acudía como él esperaba, buscando otros locales con ambientes periféricos más similares (léase calle Trafalgar) y evitando así mezclarse con esas tribus urbanas que lo poblaban, Rockers, Mods, Siniestros y otros personajes tan lejos de lo ellos buscaban.

Y como “la pela es la pela”, el dueño viendo que no hacía caja, decidió darle un giro radical al pub y así se armó de valor y se dispuso a manchar las blancas inmaculadas paredes con unos dibujos oscuros tipo comic de ciencia ficción y cambió la música de ambiente por Heavy Metal a toda pastilla, y así en poco tiempo el local se llenó de melenudos con tachuelas flipando por tener al fin un sitio donde poder escuchar en exclusiva la

Paralelo 36

música que les gustaba, y todos tan contentos.

La verdad es que después del cambio, el bar cambió a mejor y yo me dejé caer alguna que otra vez por allí cuando me apetecía escuchar música algo más fuerte, ya que el ambiente era bastante bueno.

En la calle Salvador Allende, un par de locales vacíos y garajes mas allá, estaba el “Paralelo 36”, verdadero templo de la movida. El pub era mucho

Txutxe en “Paralelo 36″

mas grande que el resto, ya que ocupaba dos locales unidos, lo capitaneaban dos ilustres de la noche: Salva y Felipe “el Demonio” . Era un bar oscuro con neones y una barra de fibra de vidrio iluminada con tonos verdosos que le daba un ambiente moderno.

¡Qué buena música escuchábamos aquí! Y sobre todo muy variada, desde pop español suavote hasta lo más bestia (según le diera el barrunto al “Demonio”) pasando por The Cure, Smiths, the Pogues, Midnight oil, Comité Cisne, Desperados… en fin música para todos.

Para sentarse sólo había unos cuantos taburetes altos a lo largo de la barra, dos o tres mesitas de mármol con algunas sillas y una grada con tres o cuatro escalones grandotes en una esquina, que a veces, se convertía en escenario donde se dieron buenos conciertos en directo, aún recuerdo la final del certamen “Parto de Varsovia” donde actuaron varios grupos de la comarca y Ceuta, quedando ganador “La Destilería” teniendo como premio la grabación de un single cuya portada tuve el honor de diseñar.

Felipe era todo un personaje y siempre estaba maquinando ideas nuevas para no caer en la monotonía. Famosa fue su Caipirinha, auténtico brebaje explosivo que te ponía como una moto y su variedad de chupitos, y no menos genial la forma de despedir al personal cuando llegaba la hora del cierre, con la canción “ Soy rebelde” de Jeanette.

Carnaval en el Boulevard

Para los amigos teníamos un reservado detrás de la barra que apodábamos “La Caldera” donde se encontraba el equipo de música y allí parimos bastantes iniciativas, entre ellas un programa de radio totalmente disparatado llamado “Degenero hasta Febrero” y el “Colectivo Joven Marzo 88” que sirvió para organizar conciertos y otras manifestaciones culturales.

Aquí tengo que recordar a “Happy” hermano de Felipe, reciéntemente fallecido y que fué uno de los pioneros de todas estas historias.

Volviendo a la calle Inmaculada, en el otro margen de la calle, se encontraba un disco pub llamado “Hoollywood” (no me he equivocado escribiéndolo, no, se llamaba exactamente así). Otra rémora de la zona, aunque fué de los primeros establecimientos en abrir. Un extrañísimo local que para nada tenía que ver con el entorno. Era una especie de discotecucha cutrecilla con una pista de baile y música bailable-pachanguera que sólo consiguió atraer a unos cuantos bailones y que al poco tiempo cerró sus puertas.

Frente al “Polares” se encontraba el “Chaplin 2000”, en un principio iba a llamarse “Chaplin” a secas pero, al existir ya un local con el mismo nombre, hubo de añadírsele el “futurista” 2000 para diferenciarlo del anterior. Este local era una hamburguesería en la que Ram, melillense de pro, junto con sus dos cuñados se encargaban de suministrarte esa dosis de energía que ya te iba faltando a ciertas horas de la noche en modo de bocadillos de distintos tipos y hamburguesas. Nos llamaba mucho la atención el llamado “sándwich tropical” pues incluía aceitunas con hueso con lo que comerse uno de éstos era una arriesgada aventura.

Esta hamburguesería era bastante grande con lo que siempre estaba bastante

Fachada del “Paralelo 36″

concurrida. Fue un acierto montarla aquí, ya que la demanda era grande y, aunque siempre hacíamos bromas sobre la dudosa calidad de sus productos, todos acabábamos en ella tarde o temprano dando buena cuenta de uno de sus bocatas.

Un poco más abajo de la calle, subiendo unas escaleras estaba el “Serbarabari”, poco puedo hablar de este pub ya que apenas lo visité, dado que el ambiente era totalmente distinto al resto, predominando muy por encima de todo el pijerío en su más alta expresión. Este bar después pasó a llamarse “La Escuadra” con el mismo propietario del extinto pub “La Cuadra”, cambiando a continuación varias veces de nombre y ambiente, pero saliéndose ya de la época que nos ocupa, así que de momento, los obviaré.

Poco a poco, las contínuas denuncias, a mi entender algo exageradas del vecindario, hicieron que por parte de la policía local se les hiciera una verdadera labor de acoso y derribo a estos locales, exigiendoles mil y un papeles y licencias varias, realizando contínuas mediciones de decibelios y controlando a diario los horarios de cierre, hicieron que fueran viniéndose a menos hasta llegar al cierre de toda la zona, por lo que, empresarios y clientela fueran buscando otros lugares de ocio donde montar sus “chiringuitos” y así, poco a poco, fué creciendo la denominada zona del “Secano” en la calle “Ruiz zorrilla” que aún hoy mantiene bastantes locales abiertos y de la que ya hablaré en su apartado correspondiente.

Como os comenté antes, os pongo a continuación, y para que lo escuchéis, el divertido y polémico tema que el grupo “La Destilería” le compuso a la zona, basado en las denuncias de los vecinos.

La Destilería.-”Inmaculada Corrupción”

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CALLE TRAFALGAR

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Vamos a tratar una calle muy concurrida en locales y ambiente que se ha mantenido durante dos décadas con excelente buena salud en lo relativo a animación nocturna hasta hoy , nos referimos a la calle Trafalgar.

Ipanema

Esta zona llegó a convivir conjuntamente con la de san Isidro, pero se diferenciaba de ésta última en que los locales estaban en su totalidad decorados hasta el más mínimo detalle con lujo

Triana

y elegancia, debido quizás por la demanda de la clientela que los frecuentaba, mucho mayor de edad y, lógicamente, con mayor poder adquisitivo, convirtiéndose éstos en la zona “pureta” de la movida.

Aquí puede ser que no logre describir con exactitud los nombres de los bares ni el orden cronológico de los mismos, pues esta zona lleva, como dije antes, varias décadas funcionando y

han pasado y cambiado de nombre infinidad de locales, por lo que agradezco comentarios que ayuden a completar y ampliar la información.

Sixties

Creo recordar que en sus comienzos estaba el “Ipanema” (Dios mío, aún sigue abierto),  con ambiente puretón y elegante y más abajo el “Mauna Loa” con ambientación tropical con sillas y mesas de bambú y donde te servían cócteles variados como el “Coco loco” que hizo

Mauna Loa

furor en su momento.

También hubo una hamburguesería, “Max” con mucha clientela.

Después se fueron incorporando más locales como el “Buddy’s”, “Peter’s” , el “Tony’s”, el “Tara’s” (Jo, todos con apóstrofes, estaría de moda), el “Chez Jose Luis”, el “Tecla”, el “Triana” y algunos más.

Fue por el año 1993 cuando Alfredo Martín dejó

Buddy’s

su negocio de bar de tapas de la calle Gregorio Marañón para montar el “Ábaco” y con él se empezó a traer algo de juventud a la zona para un par de años después abrir el “Sixties”, siendo éste último todo un referente y un verdadero punto de inflexión en la movida de esa calle, ya que empezó a frecuentarse con clientes cada vez más jóvenes

Chez Jose Luis

dándole un soplo de aire de fresco a la, hasta entonces puretona zona, siendo aún hoy un bar con excelente ambiente.

Hay que decir que este bar abría desde media tarde para servir, además de pub nocturno, como

Tara’s

cafetería, siendo uno de los precursores de los pubs que abrían por el día, tan de moda ahora y tan agradecidos por gente que, como yo, ya

Tony’s

tenemos hijos y no podemos apenas salir de noche.

Después se fueron sumando más bares como “El café de Hemingway” de mi amigo Alfredo Segura o el “Café teatro” donde se daba (y se sigue dando) música en vivo así como otro tipo de espectáculos culturales ya que sigue funcionando.

También se montó un bar, el “Patrick Manson” al más puro estilo de taberna irlandesa.

El Camarote
Tuareg

Esta zona, como habréis podido comprobar, no es mi fuerte, así que ruego me ampliéis y/o si lo creéis conveniente, me corrijáis en lo que no estéis de acuerdo.

Este blog esté abierto a todos. Os lo agradeceremos todos los lectores.

ASÍ EMPEZÓ TODO

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Aunque yo aún todavía era un pre-adolescente, recuerdo  el “London”, situado en una de las bifurcaciones del Callejón del Ritz, el “Zero Zero”, en

Gilito

la parte baja de la ciudad y el primitivo “Genesis”, cerca del Estadio “El Mirador”. Más tarde hubo otro “Genesis” en la calle Gregorio Marañón, del cual, sin duda hablaré en posteriores posts. Estos locales convivían con el

reducto de los antiguos Guateques, convertidos en fiestas en garajes o locales grandes mejor o peor acondicionados, que se repetían todos los fines de Semana y que algunos casos acabaron convirtiéndose en verdaderas Discotecas. El “Garrido” en la Villa Vieja y el “Gilito” en la calle Lope de Vega

fueron los que más éxito tuvieron, aunque existieron algunos más dispersos por otros puntos de la ciudad también bastante bien organizados.

Algo después, en el Secano, aprovechando un edificio antiguo, creo que una bodega, se abrió “El patio andaluz”, un local muy grande donde se montaron mesas y sillas de madera y donde la cerveza corría por litros y se

Así se bebía en el “Pacharón” (Al fondo los formatos de las bebidas)

escuchaban sevillanas a todo meter. Recuerdo que, próxima la semana de Feria, colgaban en su fachada un enorme cartel donde ponía: “La primera de la Feria” en clara alusión a que era como una caseta más.

Y por supuesto el “Pacharón”, mal llamado por muchos “Pacharán” al confundirlo con la bebida.

Aquí te servían cerveza, cubatas o combinados variados en unos vasos y copas que iban desde las de un litro a las de nueve litros. Así que era frecuente ver a un

Zero Zero

grupo de amigos bebiendo con pajitas de una misma enorme copa (ver foto a la derecha).

Cuando cerró sus puertas, se corrió el bulo de que el cierre se había producido por un contagio de hepatitis al beber tantas personas de un mismo recipiente. Parece ser que esa no fué la causa real del cierre.

Mencionaré también otro clásico que perduró hasta hace bien poco, incluso aún continúa abierto con otros propietarios, nos referimos al “Hendrix”

(después “Secano 8″). Recuerdo que en el toldito que había en la puerta había

Hendrix

un dibujo de la cara del genial músico.

Dentro, puf, ambiente no apto para cualquiera. El que aquí entraba sabía lo que se iba a encontrar. Sobre todo buenísima música y después un ambiente sin prejuicios. Aquí el personal fumaba a destajo ( y algo más que tabaco), hasta el punto que te encontrabas en la barra unos cuencos llenos de filtros de cartón para facilitar la fabricación de los “cigarritos de la risa” a los clientes.

JM

Hombre, todo el mundo no iba de lo mismo, pero el que entraba no se asustaba de lo que veía y se convivía en un ambiente único.

También quiero hacer mención al “JM”, aunque éste ya fué algo posterior e incluso convivió con la movida de San Isidro y de la calle Trafalgar (de las que también postearé extensamente). Este bar fué una novedad en su momento al tener una cuidada y elegante decoración a base de madera, siendo lugar predilecto de los más tranquilos del lugar.

SAN ISIDRO

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Os invito a que leáis mi visión particular de la Movida en San Isidro a finales de los 80.

¿Quiénes de los que me leéis con más de treinta y muchos años no conoció el ambiente que se creó en este típico barrio algecireño? Me imagino que muy pocos, ya que aquí, sobre todo en la Calle Gloria, comenzaron a florecer una serie de bares que fueron dando paso a uno de las manifestaciones lúdicas

La Gloria

más numerosas de finales de los años 80, aunque en las calles adyacentes también se instalaron “garitos” interesantes que acumulaban a lo más variopinto de la juventud algecireña. Allí estábamos todos, desde el porretilla colgueta apalancado en la plazoleta, hasta el pijo luciendo su flamante jersey “Fred Perry”,  pasando por el que vendía costo en medio de la muchedumbre o el macarra buscando bronca amparado en la multitud.

Lógicamente, ante tan variopintos personajes entremezclados en una calle tan estrecha eran inevitables los encontronazos y las “bullitas” ocasionales.

Para velar por la seguridad de la zona, disponíamos de una Policía de lo más Post-franquista y peliculera que, de vez en cuando, nos deleitaba con espectaculares redadas en la que caían  justos por pecadores y nos ponían

Chaplin

indiscriminádamente contra la pared, previo DNI en la boca, para someternos a vejatorios cacheos y malos modales. Casi todos fuimos víctimas alguna vez de estas  “operaciones antidroga”.

Era curioso ver como la calle se abarrotaba de jóvenes durante todos los días del verano y de otras fechas señaladas, como Navidad o Semana Santa. La movida era de Lunes a Domingo. Cualquier día de la semana subías  a San

Isidro y te lo encontrabas a tope. Claro que a los vecinos de la zona ésto no les parecía tan idílico y montaban protestas y manifestaciones reclamado el derecho al descanso.

Pensándolo fríamente, tenían razón, pues debía ser duro vivir en unas casas en las que, en la misma puerta de la calle, había cientos de personas hablando y gritando hasta altas horas de la madrugada.

Voy a intentar realizar un recorrido lo más fiable que mi memoria me pueda permitir por los lugares de copas que habían por la zona.

Empezaré por el núcleo duro de la Movida: La calle Gloria. Aquí, a ambos lados de la calle podías encontrar varios bares de distintas tendencias para poder elegir según tus gustos e “ideología”, todos ellos montados sobre la misma base de la casa típica del barrio, lo que hacía que la mayoría de ellos tuvieran unas características comunes: fachadas encaladas, techos con vigas

cantares

por dentro y tejas por el exterior, ventanas enrejadas, pequeñas puertas de acceso (antes no había legislación que obligaran las puertas de emergencia ni nada por el estilo) y decoración interna austera con paredes blancas, locales pequeños donde la clientela permanecía de pie lo que permitía una más amplia relación entre las personas que los frecuentaban.

Vayamos por el primero, subiendo por la calle Montereros, justo al llegar a la confluencia con la calle Gloria, estaba el “Chaplin”, el Pub más bonito de todos los de la calle, decorado en madera simulando una taberna irlandesa, contaba con grandes adeptos que buscaban un lugar algo más tranquilo para tomarse esa primera copa antes de adentrarse en la vorágine. El buen amigo Pedro Palenzuela te atendía como merecías. Aunque el ambiente era pelín pijo, a mí personálmente me gustaba pasarme de vez en cuando por allí.

En la acera derecha, según salías del “Chaplin”, estaba el “Typos”, heterodoxo

Typos

bar donde se juntaba de todo. Aquí no había distinciones. Casi todos íbamos a tomarnos las copas y reírnos un rato con las ocurrencias del ínclito Emilio Guilloto y disfrutar en verano de su azotea desde donde se divisaba todo lo que se cocía en la rebosante calle.

A continuación, haciendo esquina con el callejón “Cristo de Medinaceli”, el “23”, Auténtico garito donde se juntaba lo mas progre y transgresor de la época.

Este bar fué el antecesor de “La Cuadra” otro sitio abierto poco después en la parte baja de la ciudad, frecuentado por los mismos inquietos personajes. De estos dos lugares salieron publicaciones alternativas, (me viene a la

memoria la genial “Marejada en el Estrecho”, producto de la “Embajadilla Libia”), geniales pintores y buenos músicos (no quiero ponerme a escribir nombres pues me olvidaré de muchos). Aquí “todo estaba permitido”, no

había normas, cada uno a su bola. Lógicamente este local era sitio tabú para los más modositos de la zona que ni se acercaban a la puerta, peor para ellos, se perdieron, quizás, lo más interesante de la época.

Sigamos…, atravesando la bocana del callejón “Cristo de Medinaceli” y sin cambiarnos de acera, llegábamos a “La Colmena”. Hay que señalar que este bar originalmente abrió como “Maestranza”, cutre-garito súper-mega pijo (“te

Isi

lo juro por Snoopy”) frecuentado por niños engominados hasta las cejas con jerseicitos sobre los hombros, donde se oían sevillanas y músicas afines. Ni que decir tiene que aquí sólo entraba este tipo de “tribu urbana”. Afortunádamente. Este sitio duró poco tiempo y fué traspasado a Francis y

Julio, los cuales lo abrieron con el nombre anteriórmente citado: “La Colmena”. Magistrálmente atendido en la barra por el gran Luis, este bar fué mi favorito. Aquí se escuchaba sobre todo Pop español de la época (que no era poco), Radio Futura, Golpes Bajos, Gabinete Caligari… y un sinfín de Grupos que merecen

mención aparte, ya que, el bueno de Luis era un erudito en el tema musical, no en vano, yo conocí a Luis vendiendo cintas de cassette de conciertos piratas de grupos españoles y extranjeros en pleno callejón del Ritz (aún me pregunto cómo conseguía semejantes joyas, de las que aún conservo una en bastante buen estado: Un inédito concierto de Radio Futura en Directo en Barcelona en 1983, con bastante buena calidad de sonido). Sin duda, Luis fue el verdadero precursor del Top-manta con muchísimos años de antelación.

Los clientes y personal de este bar llegamos a formar una verdadera familia en la que, amparados por la buena música y las copas, compartíamos buenos ratos que se prolongaban hasta bien entrada la madrugada. (Os podéis imaginar cómo acabábamos muchas noches).

Por esta misma acera en dirección a la Plazoleta y haciendo esquina, había una tienda de las de toda la vida, pero que supo aprovecharse de la coyuntura y abría por las noches dejando la reja cerrada. (Me imagino que por seguridad ante lo que caía fuera). A través de la reja te despachaban tabaco, litronas, patatas, pipas y todo lo que pudieras necesitar en tan largas noches.

Bueno, vayámonos a la acera de enfrente (sin malos entendidos). Allí había dos bares, uno en mitad de la calle, llamado como la calle propiamente dicha: “La Gloria”. Este bar siempre estaba muy animado y con variopinta clientela. Regentado en segunda instancia y atendido por Carlos “El Canijo”, contaba

con su particular “familia” fija, aparte del contínuo trasiego que sufría a lo largo de la noche lo que lo mantenía siempre con muy buen aspecto. Era un

Galería 26

bar muy simpático y con un ambiente muy agradable.

Y ahora vamos por el último bar de la calle Gloria, se llamaba “Galería 26”, y hacía esquina con la plazoleta, era un bar alargado, de iguales características que los anteriores, aunque con algo más de decoración, algún cuadrito por aquí, una lamparita mona por allá, y esto era así porque la clientela que lo frecuentaba también era más refinada que el resto de los mortales que habitábamos por allí. Con esto ya estoy diciendo que el ambiente era más bien pijo, pero hay que decir que tenía una clientela fiel que

Studio 10

lo tenía constantemente animado a lo largo de la noche, aparte de una buena calidad de sonido y unas bebidas cuidadosamente preparadas, aunque yo seguía prefiriendo los cubatas “cargaos” y la música con sonido enlatado de “La Colmena”.

Dejamos la bulliciosa calle para entrar en la plazoleta, sorteando al yonki que te da la vara y al nota que te quiere vender una postura, nos encontramos con otro bar, éste llamado “El Acordeón”, situado enfrente de la Capilla al otro lado de la plazoleta. Este lugar contaba con dos habitaciones. Una en la que estaba la barra y otra, una especie de saloncito donde se encontraba colgada de sus desnudas y blancas paredes una magnífica diana profesional con dardos de afilada punta metálica, con la que nos convertimos en verdaderos expertos, asesorado por Bernard, un francés bonachón que, junto a su mujer Pilar, eran los propietarios del local y que era un experto en este deporte.

Este bar contaba también con una pequeña azotea. Aquí, Pilar nos preparó en alguna ocasión unas buenas ollas de caracoles de las que dábamos buena cuenta en las noches de verano.

Y un poco más allá el “México”, aunque este local no tuvo demasiada

aceptación y no duró demasiado tiempo. Tras la barra, Salvador Reiné, del que ya hablaremos más de una vez en este artículo más adelante. No estoy seguro

Studio 10

del todo, pero creo que este bar pasó más tarde a llamarse “Sin aliento”.

Con éste último, creo que podemos abandonar la zona alta del Barrio de San Isidro para buscar otros bares por calles adyacentes, no sin antes hacer mención el pequeño bar de Pepe Troya que lleva ubicado en la esquina de la Plazoleta desde hace un buen montón de años y que es una imagen fija de la zona.

En la parte baja del Barrio, concretamente en la calle Teniente Miranda estaba el “Cantares”, pseudo tablao flamenco-pub que nunca supe muy bien de qué iba y al que apenas visité.

Bizarre (postal)

También muy cerquita del barrio, concrétamente en la calle Libertad nº 10 hubo otro bar que permaneció abierto hasta bien entrada la década de los 90 y que pasó por varios dueños a lo largo de su historia, dotándolo cada uno de un ambiente bien distinto, pero permaneciendo siempre con el mismo nombre “Studio 10”.

Era otro de los bares típicos de la época, es decir, varias habitaciones y paredes blancas, pero éste tenía un elemento que lo hacía distinto a los demás y al mismo tiempo lo convertía en apetecible en las frías noches de invierno, se trataba de una chimenea que daba calor al local. También disponía de unas mesitas con sillas lo que lo hacía más cómodo.

En un principio también tuvo un ambiente marcádamente más tranquilo y selecto, pero fué cuando al cambiar de dueño, se convirtió en un lugar emblemático de la cultura algecireña, colgándose en sus paredes cuadros de pintores locales como Nicolás Vázquez (mi buen amigo Nico), Leto, y otros, aparte de escucharse buen Rock de toda la vida, cosa que se agradecía, pues

Bizarre

era raro el bar donde se podían oir a Los Rolling Stones, Beatles, etc… Recuerdo en una de sus últimas y mejores etapas a “Juancho” detrás de la barra sorprendiéndonos una y otra vez con grandes temas fruto de su innumerable colección de discos y de su sabiduría en la materia.

En la calle San Antonio, bajando de San Isidro hacia la calle Sevilla, el polifacético “Mario” comandaba uno de los bares más “post-modernos” de la Algeciras de entonces. Se trataba de “Bizarre”. Lugar obligado de todo moderno que se preciara en el momento. Aquí frecuentaban “Siniestros” (hoy “Góticos”), Mods y otros, para escuchar lo último de “The Cure”, Smiths y otros grupos de la llamada “New Wave”, corriente musical que abarcaba gran variedad de grupos, en su mayoría británicos, aunque sin olvidar a los grandes del Pop español. Así, aquí “Radio Futura” y “Nacha Pop” tenían un lugar de privilegio y se seguían muy de cerca todas sus trayectorias a lo largo de sus Lps. La decoración era mucho más cuidada. Había cuadros de estilo Pop junto con otros algo sados y luces de neón que, junto con la música, daban al lugar un ambiente distinto

Mailo

y único. Creo recordar que este bar, en sus comienzos, también estuvo llevado por Salvador Reiné, que lo dejó para dedicarse a montar otro del que hablaremos más adelante.

Seguimos bajando la calle San Antonio, pasamos por la puerta de la Discoteca “Mailo”, Discoteca que tuvo su época dorada, pero que se fué viniendo a menos hasta llegar a su cierre por asuntos presúntamentente turbios. Unas cuantas puertas más abajo llegamos a un pequeño bar llamado “Bora Bora”. Aunque este local no tenía nada fuera de lo común en cuanto a ambiente, sí tenía algo que lo hacía distinto a los demás y que sólo por esto hacía que acudieran personas al bar. Sobre su mostrador había una pecera (creo recordar que era triangular, pero no estoy muy seguro), y dentro de ella, como único habitante, nadaba una pequeña piraña. Lógicamente, ésto no era nada común y a veces acudíamos al local a ver como el propietario le echaba en la pecera algunos pececillos vivos y “divertirnos” viendo como la voraz piraña acababa con ellos de unas rápidas dentelladas. Yo, las pocas veces que fui a este bar, fué con el objeto de ver este “espectáculo” un poco dantesco, la verdad. Por lo demás este sitio contaba con su clientela fija, más las personas que ocasionalmente acudían al show de la piraña, pero a fin de cuentas, nada del otro mundo.

Unas calles más allá, paralela a San Antonio y también subiendo a San Isidro nos encontramos con la calle Montereros. En esta calle había dos bares, aparte del ya comentado “Chaplin” en su parte alta, el primero en la parte más

Bora Bora

baja de la calle era “El Acuario”, un pub con bastante éxito para lo poco que aportaba. Recuerdo que los dueños eran dos hermanos bastante puretas para la clientela que lo frecuentaba, uno de ellos portaba unas muletas para caminar por detrás de la barra. Siempre estaba muy concurrido. Había otro bar con el mismo nombre en la Barriada de Las Colinas que aún permanece abierto a día de hoy al igual que otro en la barriada de San José Artesano.

Subiendo un poco la cuesta llegamos al otro bar, el “Kansas”. La verdad es que este bar tenía su punto que lo hacía diferente y a la vez atractivo y era que el camarero era guiri (me imagino que americano, pero no lo recuerdo con certeza) y dotaba al bar de un ambiente Country que lo hacía atractivo y exótico. Gozaba de buena aceptación.

Justo en la esquina de esta calle con la calle Sevilla había una tienda en la que, por un módico precio, te servían en

Mexico

una botella de agua mineral, litro y medio de cubata a elegir. El dueño tenía un cacillo de plástico a modo de medida y te echaba en la botella dos cacillos llenos de ron, vodka, whisky o ginebra (a elegir) y el resto lo llenaba de refresco de cola, naranja o limón. Así que por poco dinero te tomabas los cubatas previos de la noche. Los escaloncillos de la calle se llenaban de personas sentadas bebiendo de estas botellas. Alguna tienda más de la zona se sumó a esta iniciativa, pero la que más éxito tuvo fué ésta. Como veis, también fuimos precursores del botellón.

(Párrafo extraído de mi artículo sobre los pubs, del libro “La Kultura alternativa en la Algeciras de los años 80-90″ de Garry y Txutxe)

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