CALLES GREGORIO MARAÑÓN Y Mª AUXILIADORA

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Ahora voy a intentar recordar dos calles de algeciras donde se desarrolló también parte de la movida al contar con numerosos bares de copas bastante interesantes: La calle Gregorio Marañón y María auxiliadora.

Comencemos por la primera, la calle Gregorio Marañón:

       Al estar esta calle muy cerca de la calle Inmaculada, aprovechó parte de su movida, llegando a tener, en algunos casos una identidad propia.

     El primer pub que se instaló en esta calle fué mucho antes que los de  la propia calle Inmaculada, me estoy refiriendo al “Canary”. Poco

Canary

puedo hablar como tal de este bar, al que entré en poquísimas ocasiones aunque recuerdo que era un ambiente bastante tranquilo, pero fue algún tiempo después cuando los hermanos Juan y Luis Contreras se hicieron con el negocio, cambiando por completo la decoración del local y poniéndole el nombre de “Genesis” (como aquel otro bar al que hice referencia en la entrada “Así empezó todo”) en homenaje al famoso grupo de Rock al que rendían pleitesía.

     Buen sitio este “Genesis”, música muy buena: Los antes citado y que dan nombre al bar, “Police”, “Yes” y músicas afines, sin olvidar a “AC DC”, verdadero grupo de culto entre los propietarios y clientela.

     La peculiaridad de este bar era que casi al final de la noche se ponían películas de video con lo que mucha gente acudía a estas horas para verlas o bien permanecían a lo largo de toda la jornada en el mismo bar hasta su proyección.

     En la barra tenían una sandwichera, así que mientras veías las películas podías comerte unos sandwichs acompañados de una buenas birras.

     Lógicamente, podéis deducir que este bar cerraba muy tarde con lo que se convertía en un lugar obligado de los más noctámbulos.

     Me acuerdo de las largas partidas de dados (Kiriki o Mentiroso) que se desarrollaban aquí y de los buenos ratos que pasé junto con mis

Génesis

colegas de siempre.

     Un poco más abajo había otro bar llamado “Graffiti” con una decoración moderna muy bonita y con muy buen ambiente también. En este local se abrió después un bar estilo moruno del que no puedo recordar ni el nombre, sólo recuerdo que tenía un dibujo de un camello pintado en la pared y poco más y posteriormente se  abrió con el nombre de “Los Amigos”, otro lugar muy frecuentado al final de la noche por

servirse en él hamburguesas y sándwiches.

     Este bar también comenzó a abrir a media tarde para emitir partidos de fútbol, logrando un muy buen ambiente cada fin de semana que se ha prolongado a la época actual

     A su lado el “Ivory” con estilo similar al anterior aunque más grande y que también sigue abierto todavía y ya bastante después se abre el “Hora Punta” ya en la Plaza Menéndez Tolosa pero que ya pertenece a otra época más actual.

     Casi al mismo tiempo del resurgimiento de esta calle se creó en otra zona de la ciudad otro punto caliente de afluencia de público y movida, hablo de la calle María Auxiliadora, junto al colegio de Los Salesianos.

     El primer bar que se instaló aquí creo que fue el “Gris” de Manolo Rodríguez Vidales, bar con mucha aceptación por parte de un público algo más exigente y dejado llevar por la moda. Llamado así por el color de su decoración, estaba frecuentado por jóvenes (y no tan jóvenes) de un ambiente mas “in”, más pijillo en sus comienzos, aunque a posteriori fué frecuentado cada

Gris

vez más por gente de todas las clases sociales.

     Después de algunos años, una vez cerrado como “Gris”, el local pasó a llamarse “La Destilería”, montado por J. Karnani, miembro fundador del grupo local con el mismo nombre, con la idea de ofrecer música en directo los fines de semana y al mismo tiempo usarlo como local de ensayo del grupo. No duró demasiado tiempo y a partir de aquí fue cambiando paulatínamente de dueños y ambientes con más o menos éxito.

     Juan Contreras se separó de su hermano en el terreno profesional y abandonó el “Genesis” para instalarse por su cuenta y montar al lado del “Gris” el “Flash”, pub más moderno tanto en decoración como en música que tuvo bastantes adeptos en la zona  dado que ofrecía algo nuevo y más fresco que lo que le circundaba.

     Bastante tiempo después, justo en frente del “Flash” se montó el “Sangre española”, pub dedicado, creo que acertádamente, a la música nacional por completo. Actualmente en este local hay instalado un pub Latino.

     Bastante cerca de esta calle un bar de culto: El “Bluster”, pero a éste le voy a dedicar una entrada en exclusiva más adelante.

LA MOVIDA EN VERANO

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Por supuesto que no quiero olvidarme de la movida en verano (Sí, sorpréndanse, en Algeciras hubo Movida en Verano), y así hay que destacar dos zonas bien diferenciadas, una en cada playa : La zona del Rinconcillo y la de Getares.

     En la primera quiero empezar por el “Tao”, local al que le he dedicado una

Tao

entrada en exclusiva para él. Buscadla en el Blog.

     También había un extraño bar situado cerca de la rotonda donde se cogía el autobús, algo oculto por los árboles, que se llamaba “Neptuno”.

     La única característica que recuerdo de este bar era que las copas eran más baratas que en el resto de locales, por lo que siempre nos tomábamos alguna copa aquí para aliviar nuestros maltrechos bolsillos.

     Ya en la playa, junto a la orilla, se levantaron una hilera de bares al aire libre que se ponía hasta las trancas en las cálidas noches de verano.

     Recuerdo al principio de todo “El Genario”. Nunca supe si el nombre de este bar se debió a una equivocación del que lo rotuló en la fachada y quiso

Neptuno

decir “Geranio” o fué llamado así a conciencia, aunque pienso más bien que ocurrió lo primero, ya que junto al nombre había dibujado una flor.

     Junto a él, el “Coco Loco”, otro establecimiento de similares características que el anterior aunque con algo más de ambiente si cabe.

Lamentable

     Más tarde, este bar cambió su nombre por “Lamentable”, regentado por Felipe, del que ya hablamos antes y al que, sin duda, volveremos a nombrar en este Blog. Recuerdo una anécdota de este bar,: Felipe se pegó unos cuantos meses empapelando Algeciras con carteles en los que únicamente figuraba un gran rótulo donde ponía “Este verano será lamentable”, teniendo al personal mosca durante todo ese tiempo, hasta que por fín anunció la apertura de su nuevo local y pudimos descubrir el misterio. Felipe le dio un giro al local, adaptándolo a su estilo, y pienso que, aunque muchos opinen lo contario, fué entonces cuando vivió sus mejores momentos al tener más personalidad en lo referente a música y ambiente ya que supo complementarse con los pubs de la ciudad, alejándose del ambiente pseudo-hortera que va inevitáblemente acompañado a la época estival.

     Al lado, el “Capri”, chiringuito playero durante el día y bar de copas por la

Pin Lamentable

noche. Al estar, a diferencia del resto, techado y dotado de mesas y sillas lo hacían más cómodo e ideal para tomarse una copa sentado en mitad de la noche.

     En la entrada a la playa se encontraba otro local llamado el “Bucanero”, de mayores dimensiones que los anteriores y con muchísimo éxito.

 Y para los más hartibles, después de los bares, estaban las discotecas

Déjame

“Tamarindo” y “Banani” (más tarde “Déjame”) y el bar “Raúl” (ver información sobre estos sitios en la entrada “Discotecas”.

     Y por supuesto el “Guachi” y el “Bamboleo”, dos especies de salas de fiestas con música en vivo donde acudía el personal más pureta a bailar al ritmo de las canciones del gran “Guachi” en el primero de los casos o de una

Tamarindo

orquesta contratada para tal fin en el segundo.

     Tampoco quiero olvidar el “Botavara”, precioso bar de ambiente tranquilo situado también en la misma playa aunque un poco más hacia Palmones y construido íntegramente en madera, que fué una gran novedad en la época y aún hoy sigue funcionando a pleno rendimiento.

     Y ahora cambiamos de playa para hablar de la zona de Getares.

     En un principio, poco antes de la vorágine de bares que hay hoy en día en el paseo marítimo, en la zona baja de los aparcamientos, se levantó una especie de carpa con una gran barra que le pusieron el extraño nombre de “Tengo una novia que me trata mal”, aunque nadie lo llamaba así, y que se solía poner de bote en bote. Algo más tarde, se abrió el, famosísimo en su época, “Waikiki” que tuvo un clamoroso éxito entre la juventud algecireña y donde además de tomar copas se podía bailar.

     A la sombra de éste, un poco más allá, Felipe montó una especie de chiringuito nocturno de copas llamado “Ankawa Chita”, con su estilo inconfundible, al que había que acceder caminando por la arena.

     Felipe montó también en la zona del Club Los Delfines el llamado “Club

Pribado”(así, con “b”). Éste sitio pudo haber sido mucho más de lo que fué,

Concierto en Club Pribado

ya que la idea era genial, tenía barra cubierta, barras al aire libre con zonas de césped, piscina (eso sí, cercada al público nocturno) y se daban conciertos en directo, recuerdo en particular el de “Los Sencillos”, cuya entrada reproduzco a la izquierda. Pero el “Waikiki” se llevaba a la clientela y no acabó de coger vuelo, una lástima.

     También es justo nombrar a la única discoteca que hubo en la zona la llamada “Pícaro”, llamada así por estar levantada junto al río del mismo nombre y al pub-discoteca “Arena”.

La Sirena

     Y por supuesto, “La Sirena”, auténtico “garito de mala muerte” con una personalidad arrolladora situado en la carretera que llevaba al Faro y que se convirtió en un verdadero sitio de culto de la parte más transgresora de la juventud.

     En sus húmedas paredes se dieron fiestas y conciertos en directo donde acudían puntualmente pintorescos personajes en busca de alcohol, música y otras yerbas, un sitio verdadéramente interesante que muchos desconocieron.

     Ya a partir de aquí, sobre el recién construido paseo marítimo, comenzaron a florecer una larga hilera de bares y restaurantes que no voy a nombrar porque han ido cambiando de nombre continuamente, aunque es justo señalar uno: “La Clave”, ya que éste rompía un poco con el estereotipo de bar comercial de playa y acudía otro tipo de clientela. De todas maneras en el apartado para los comentarios podéis hacer cuantas puntualizaciones como queráis para ampliar este artículo.

Bamboleo

     También quiero recordar una gran carpa que se instaló en la zona de San José Artesano, más concretamente en “El Polvorín” en cuyo interior había varias barras y música a toda galleta. Este sitio sólo duró un verano, pues las contínuas quejas de los vecinos de la barriada conllevaron a que, una vez acabada la temporada de verano, se desmontara para pasar a mejor vida.

     Como véis, no hacía falta ir a Tarifa para divertirse en Verano. Diría más, la gente de Tarifa era la que venía a Algeciras a pasar las noches veraniegas. ¡Cómo ha cambiado el cuento!

EL SECANO

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Como ya mencioné en la entrada dedicada a la Calle Inmaculada, a raíz del masivo cierre de éstos locales por los motivos ya comentados, se fueron abriendo otros locales en otra zona de Algeciras bastante cercana a la primera, concrétamente en el Secano.

En esta larga calle fueron floreciendo paulatínamente, uno por aquí, otro más allá, bares de diversa índole que voy a tratar de detallar dentro de lo posible.

El Golpe (1ª etapa)

Casi en la mitad del Secano, haciendo esquina había un bar chiquitito y muy acogedor llamado “El Golpe”, al que Mario y Lourdes decoraron prodigiósamente con motivos taurinos y se escuchaba exclusívamente  grupos de pop-rock nacionales de la década, la cual yo me encargaba de suministrarle periódicamente con las últimas novedades del momento, grabadas en cintas de cassette, a cambio de una sustancial rebaja en el precio de las copas.

El nombre del bar venía por el chupito estrella que servían, llamado con el mismo nombre, y era una combinación de Vodka con tónica al que le dabas un golpe seco contra la barra para provocar le efervescencia del combinado y bebértelo de un trago en ese momento.

Este bar tenía una clientela muy fija (entre las que me incluía), llegando a formar un buen grupo de amigos que nos veíamos cada fin de semana para tomar copas. Mario y Lourdes, viendo que la clientela iba en aumento y el local se iba quedando pequeño, decidió trasladarse un poco más arriba, junto a Correos, donde acababan de cerrar un pub-cafetería llamado “Travelling”, inspirado en el mundo del cine, y al ser éste local bastante más grande, les pareció perfecto para albergar cómodamente a todos sus clientes.

Y así, agarraron sus bártulos y se mudaron. Cambiaron la decoración, bueno, básicamente la decoración brillaba por su ausencia, pues se limitaba a unas cuantas mesillas bajas con sus taburetes, una mesa de billar y la joya de la corona, una máquina de dardos electrónica a la que nos fuímos enganchando

Mario sirviendo una copa en El Golpe (2ª etapa)

irremediáblemente, dejándonos cada noche los cuartos en ella. Organizábamos torneos y competiciones varias con los consiguientes piques entre nosotros. Así que la decoración era lo de menos, en verdad lo que primaba era el buen ambiente que tenía y que nos tenía cada noche como clavos en el bar.

Se seguían sirviendo los “golpes” y se seguía escuchando la misma música nacional.

En el local del antiguo “El Golpe” se montó un pub llamado “Tattoo”, donde aparte de servir como pub también era un estudio de tatuajes.

Cuando Mario decidió dejar el negocio, el nuevo “El Golpe” siguió abierto con el mismo nombre y “decoración” pero dió un giro hacia un ambiente Heavy que tanto se agradecía en la época, dado el gran número de seguidores que contaba este estilo musical.

Justo en frente del nuevo “El Golpe”, cruzando la calzada, estaba el “13 Rue del Percebe”, o como le llamábamos coloquiálmente, el “13” a secas.

Juan, el dueño, inspirado en las famosas historietas de tebeo de F. Ibáñez con el mismo nombre, había hecho pintar todas las paredes del bar con las viñetas de este singular bloque de vecinos a gran tamaño, así, nos

Trocadero

encontrábamos a Rompetechos silbándole a una serpiente creyendo que era una mujer y otras situaciones igual de divertidas, y en la barra, incrustadas entre la fibra de vidrio de la encimera, páginas originales de estas mismas historietas.

También tenía un ambiente bastante bueno con clientela fija y música del momento aunque más internacional que en “El Golpe”.

Pasaremos un poco deprisa por el “Archie” aunque fué un pub mítico con muy buena clientela que permaneció en activo con este nombre muchos años para llegar a otro local denominado “La Abadía”. Éste bar también fue un “Boom” en la época en lo que se refiere a decoración, pues estaba inspirado en una abadía, con arcos y columnas de ladrillo y colgando del techo y paredes candelabros con velas encendidas dándoles un ambiente bastante peculiar, dado que el local era bastante amplio. De música, nada fuera de lo normal, lo más comercial del momento enfocada a otro tipo de clientela menos exigente.

Más arriba de la calle, el “Trocadero”,pionero en lo que actuálmente son muchos pubs en nuestra ciudad, con un horario mucho más amplio, abarcando buena parte de la tarde para la hora de los cafés y las copas de media tarde. También precursor de que los bares fueran perdiendo personalidad, al desaparecer la imagen de dueño-barman para pasar a la de empresario o varios socios con camareros/as contratados, de buen porte, pero que se limitan a servirte lo que pides con rigurosa profesionalidad sin salirse del guión.

Casi al lado el “Dublín”, taberna irlandesa muy bonita para tomarse cervezas de importación también atendido por el mismo tipo de nenas  para atraer al público. Música en exclusiva internacional más bien tirando a comercialilla aunque se dejaba escuchar y poco más. Un buen pub para pasar el rato o para quedar con los amigos para empezar la noche.

Un poco más tarde se montó justo al lado de éstos dos citados anteriórmente

KM-2

el “Zanzíbar” con mucho neón y similar ambiente que los anteriores aunque con música mucho más movida. El resto, igual, las nenas de turno poniendo copas y un montón de gente apretujadas intentando mover el esqueleto.

Al igual que en la calle Trafalgar, aún permanecen a día de hoy abiertos muchos de estos pubs-cafés con el nombre original.

Arriba del todo nos encontramos algunos bares bastante interesantes, empecemos por otro de mis favoritos: “El Alambique”, montado tras cerrar el “KM 2” otro buen bar con excelente música y ambiente pero que no El Alambiqueestuvo mucho tiempo abierto. En “El Alambique” mi buen amigo Izqui edificó un proyecto de pub bullicioso y alegre. Siempre estaba a tope de personal sudando la gota gorda, pues aquí hacía calor hasta en invierno y escuchando variadísima música de todo tipo, aunque predominaba la nacional. Tras la barra desfilaban varios personajes entre los que recuerdo a bote pronto a Jose Claudio, voraz consumidor de Bacardis, siempre ayudando al bueno de Izqui, con el que intenté retarme alguna vez, siempre con resultados lamentables para mí.

Recuerdo los Jueves en los que, a veces, yo llevaba mi amplia colección de vinilos de música nacional y celebrábamos fiestorros memorables “al calor del amor en un bar”.

Junto a éste, otro referente: El “Indio Rock”. Abierto tras el cierre de una

Pegatina Indio Rock “Support Ases”

especie de engendro de pub-tetería moruna llamada que estaba la mayor parte del tiempo vacía.

Bar minuciosamente decorado con motivos indios por el dueño, apodado así, “El Indio”, mastodóntico personaje que tras la barra ayudado por Kike, te suministraba dosis de excelente Rock junto con las mejores bebidas del momento. ¡Qué buena música se escuchaba aquí! Rock, Rock y más Rock.

Este bar era frecuentado por moteros que, dejando aparcadas en la puerta sus ruidosas y llamativas monturas, le daban al interior un ambiente distinto donde predominaba el cuero y los tatuajes.

Enfrente, el “Alien” extraño bar con relativo buen ambiente y música que pasó por buenos momentos  y por otros no tan buenos, pero que sobrevivió

Indio Rock

bastante bien al momento.

También recordaré el “Boomerang”, que casi siempre estaba vacío y se mantuvo abierto como tal bastante tiempo, teniendo casi al final de la época dorada del “Secano” algo de ambiente, fruto de la constancia del dueño. Hoy está reconvertido en bar de tapas.

Y hacer mención, aunque de paso al “Papiro”, otro local del Secano con relativo tirón, decorado al más puro egipcio.

Por detrás, en la calle Fuentenueva, estaba el “Traffic”, buen establecimiento

Traffic

de copas, buena música y clientela no muy numerosa pero fiel. En la misma calle Fuentenueva había una hamburguesería, “Hawaii”, que preparaba todo tipo de hamburguesas y sándwiches.

En la parte más alta del Secano, a la altura de la gasolinera, había antiguamente una fábrica de hielo que con el tiempo quedó en desuso y poco a poco fue reduciéndose a ruinas, quedando los edificios levantados en bastante mal estado y en un estado de abandono absoluto. Pues bien, algunos empresarios avispados vieron en estos despojos arquitectónicos una buena manera de hacer negocio, y decidieron aprovechar estos edificios para montar bares.

Uno de ellos “El Abrevadero” tuvo muchísimo éxito, sobre todo en verano, ya que disponía de un enorme patio donde se instaló una larga barra  que solía llenarse de público sobre todo los fines de semana.

En invierno quedaba reducido bastante, ya que sólo disponía de una pequeña habitación con una barra.

En sus principios fue regentado por Óscar y Fali, y contribuyeron también como parte activa en muchas publicaciones de la época como la revista “La Movida” de nuestro Garry que era un panfleto donde se hacía publicidad a negocios (sobre todo bares) por medio de comics con los dibujantes locales, entre los que me incluyo, quedando en forma de Fanzine muy atractivo y que

El Pasaje

se repartía por la zona de forma gratuita.

Una vez traspasado por Óscar y Fali, el negocio fué cambiando de dueños con más o menos éxito, siendo uno de éstos una especie de sala de conciertos llamada “Excalibur” donde llegó a actuar, entre otros, el gran Kilo Veneno.

Al lado de este bar se hallaba el “Honkey Tonk” amplísimo bar con varios niveles y distintas barras que estuvo abierto muy poco tiempo y que quedó reducido a dar fiestas en Fin de Año.

También se encontraba el “Velvet”, con el mismo nombre y logo que una famosa sala de Barcelona (nunca supe la relación que los unía), este bar tenía muy buen aspecto en cuanto a ambiente, montando en verano una barra en el exterior que se mostraba muy concurrida a menudo.

En frente la discoteca “Generatriz”, preciosa en su momento al aprovechar el edificio mayor de la fábrica y dándole sus propietarios una decoración sin alterar en demasía su estado original, quedando sus paredes con ladrillo visto y con barras a varias alturas, destacando la de la parte más alta, desde donde se divisaba todo el ambiente de la sala.

Esta discoteca tuvo muchísimo éxito, ya que rompía el monopolio que

El Pasaje

obstentaban en su momento el “Tamarindo” en el Rinconcillo y “El Cigarrón” en Los Pinos a los que ya nombré en la entrada dedicada a las discotecas, aparte de que no había que coger ningún tipo de vehículo como en los casos anteriores, quedando como sitio obligado para finalizar las noches, pues como tenía un horario más amplio, al cerrar los bares era lo que quedaba abierto en la zona y  los más caldeosos podían continuar la noche allí.

Últimamente ha cambiado de nombre: “Premiere” con bastante éxito.

Justo enfrente de la gasolinera teníamos otro local: El “Capella”, continuando hoy día abierto con el nombre de “La Farándula” siendo actualmente sitio obligado para los amantes de los monólogos que a menudo se celebran en él.

Siguiendo por la acera del “Capella” en dirección a La Bajadilla, había un peculiar bar llamado “El Pasaje” y aquí nuevamente me detengo para analizarlo con más profundidad.

Este bar en las décadas de los 60 y principio de los 70 fue una sala de fiestas llamada “El Pasaje andaluz”, aún recuerdo la orquesta que amenizaba las noches y que yo, de crío, distinguía al mirar por la cerradura de la puerta.

Con el paso del tiempo, esta sala de fiestas cerró sus puertas, permaneciendo

El Pasaje

así bastantes años, hasta que volvió a abrir sus puertas en el Boom del Secano ya con el nombre de “El Pasaje”. Los dueños quisieron respetar en parte la decoración original de este local y lo único que cambió fue la barra, dándole un toque de modernidad al construirla con forma irregular, el resto, azulejos y suelo quedó tal y como estaba, dándole al local un aspecto bastante atractivo y original.

Fué cuando sus primeros dueños traspasaron el negocio a Fernando y Jaro, cuando alcanzó su mayor plenitud, ya que aparte de ser muy agradables con la clientela, abrían todos los días de la semana, siendo de agradecer por las personas que, como yo, trabajábamos a turnos y descansábamos a veces entre semana.

Lamentáblemente, Jaro falleció en un accidente de tráfico y fué Vicente, “El Torro”, hermano de Fernando, el que ocupó su lugar tras la barra, sin alterarse el buen funcionamiento del negocio.

Más tarde el Pub fue traspaso a Paco y Nuria, pareja de linenses que supieron mantener el ambiente intacto, continuando con la filosofía de sus anteriores propietarios de abrir todos los días.

Ya posteriórmente, volvió a cambiar de dueños y de nombre pasando a llamarse “Country Saloon” aunque de éste último no puedo hablar pues desconozco la actividad que tuvo, aunque me imagino que no tuvo tanto éxito como antaño.

A día de hoy, siguen abriéndose nuevos locales en El Secano, la mayoría como bares de tapas, destacando el “Chiqui” de Juan, co-propietario del famoso “Chiquilitré” de la calle Sevilla y que se decidió a montar un negocio en solitario, así como pubs con bastante éxito como el “Sexto sentido”, aunque esta calle ya no es lo que fue en su época dorada.

Hendrix

Y por supuesto, un clásico entre los clásico: El “Secano 8” antes “Hendrix” (encontraréis información del “Hendrix” en la entrada de este mismo Blog titulada “Así empezó todo”).

Como comenté en la entrada anteriórmente citada, el “Hendrix” cambió de nombre para pasar a llamarse “Secano 8” en alusión al nombre y número de la calle.

Aunque se cambió un poco el ambiente, afortunádamente sólo fué eso, un poco, ya que lo que se suprimió fué el consumo de “cigarritos aliñados” dentro del local, el resto permaneció igual, los mismos propietarios (Nono y Pepa), excelente música y ambiente distinto.

Hasta su cierre fué siempre el bar de referencia de los más mayorcillos en edad, que no en marcha, ya que en pocos sitios, por no decir en ninguno, podías escuchar a “AC DC” o “Led Zeppelín” por poner sólo un par de ejemplos, aparte de ser de los últimos en cerrar, ya que con la persiana bajada al llegar la hora establecida de cierre, dentro seguía la fiesta hasta bien cerca del alba.

Recuerdo en la barra de este bar una vela, la cual permanecía encendida durante toda la noche un día tras otro, quedando una montaña de cera cada vez más grande que la hacía muy llamativa.

Este bar era muy estrecho y en el fondo, bajando unas escaleras, había otra barra que últimamente los propietarios la arrendaban para sacar una pelas.

Hace relatívamente poco tiempo, el bar cerró, lo que me causó una gran tristeza, para abrir después con otros dueños, otro nombre y, por supuesto, otro ambiente. Ya no he vuelto a entrar.

Por último, también quiero añadir el establecimiento que aún hoy existe en la esquina con la calle que llevaba a “Generatriz” donde ponían (y ponen) bocadillos variados: “Mr. Bollito” y otro donde ponían hamburguesas y bocadillos variados que se llamaba “Bocata XX” (El número no lo recuerdo, ¿Álguien me ayuda?) en relación con el número de bocadillos distintos que servían. Éste estaba situado poco más allá del anterior, cerca del “Capella” y estaba regentado por Eva y su marido.

PLAZA DE ANDALUCÍA

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Otra vista

Aquí vamos a recordar una zona insignia en Algeciras, creada en un magnífico entorno como fué la “Plaza de Andalucía”. Este complejo fué construido en el

Vista general

solar que dejó durante años la demolición del bello y centenario coso “La Perseverancia”. Fué levantado a semejanza del Centro Comercial “La Vaguada” de Madrid, dándole a la ciudad una imagen más moderna y vanguardista. Constaba de varias plantas con una amplia zona superior al aire libre, coronada por unas pirámides acristaladas y con un magnífico auditorio donde se celebraron infinidad de buenos conciertos, tanto de grupos locales como otros de reconocido prestigio en la Movida de la época.

En sus buenos tiempos

Recuerdo exitosos conciertos de Miguel Ríos, Desperados, La Frontera, Comité Cisne, la mayoría de ellos ellos gratuitos, lo que era un verdadero lujo para nuestros maltrechos bolsillos. Esta zona alta contaba con dos Kioscos o barras al aire libre, uno junto al escenario, regentado en 1ª instancia por Fali y Óscar, rodeado de sillas y mesas en las que en verano se estaba de lujo y donde podías escuchar la mejor música alternativa del momento, y otra en la parte más lejana, junto al que había un mini golf y una jaula con algunos animales, entre ellos un

Pub Perfil

simpático mono al que le sometimos a infinidad de pruebas, algunas de dudoso gusto. Éstos bichos fueron trasladados al poco tiempo al Parque para evitar un mal mayor.

Accediendo en sentido descendente por alguna de sus varias escaleras, se llegaba a la primera planta inferior del edificio, donde, aparte de la cabina de los 40 principales, se encontraban

todos los bares de moda. Recuerdo el “Latino”, el “Ibiza”, el “Modelo”, el “Baden-Baden”, el “Berlín”, el “Bianco” y el que permaneció mas tiempo en activo, el “Perfil”, cada uno de ellos con un ambiente distinto con lo que se

Hasta los topes un Domingo de concierto matinal.

conseguía una amplia oferta de ocio en una misma zona. Todos estos locales convivían con zonas de restauración como bares de tapas, hamburgueserías, gofrería, restaurantes Chino e italiano: “Oh Mamma mía”, “Piscolabis”, “Burguer King”, “El Jamón” o la original “Fabrica de cerveza” donde al más puro estilo alemán te servían una turbia cerveza “Kalt” de elaboración propia, acompañada de chucrut o salchichas. También contaba con un local con un

Pepe Pineda y Happy, dos ilustres que nos dejaron antes de tiempo.

novedoso juego llamado “Q-Zar” donde entrabas con unas pistolas y unos petos y tenías que disparar a tus adversarios para eliminarlos.

En su segunda y última planta se encontraban las tiendas de moda, librería, videojuegos, electrónica y el archifamoso “Simago”.

Ésta zona tuvo la particularidad de que dentro de ella convivían varias generaciones juntas, pues

La Destileria en concierto

te encontrabas a “los de siempre” en cualquier pub, a gente más joven, e incluso a los padres de éstos últimos tomando algo a la espera de que llegara la hora de recoger a sus retoños.

Lamentáblemente, la incompetencia municipal, unido a los altísimos alquileres

Cocktail

impuestos, ocasionaron que poco a poco fueran cerrando estos locales y la Plaza se

fuera deteriorando sin que nadie pusiera remedio, hasta que llevó a su demolición para levantar posteriórmente el horrible mamotreto que hay ahora con el mismo nombre que la añorada plaza y que prácticamente no sirve para nada.

FELIPE “EL DEMONIO”

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Felipe, “El Demonio”, al igual que otros personajes a los que intentaré dar

Felipe

cabida en este blog, fué una persona muy influyente en la movida de Algeciras en esa época hasta el punto de que, sin él no hubiera sido lo mismo.

A continuación voy a transcribir íntegramente el texto que le escribí a este singular personaje en el libro:

No sé, ni me importa, como llegó Felipe a la ciudad de Algeciras desde su Soria natal. Sí sé que pasó muchos años de su vida trabajando en grandes buques mercantes surcando los mares. Paradojas de la vida, un marino de Soria. Quizás por esto decidió tocar puerto definitivamente e instalarse en Algeciras y echar raíces aquí junto a su paciente esposa, Mariam y sus dos hijos Felipe y Ana. Le gustaba el mar y aquí lo tenía bien cerca.
Una cosa sí tengo claro, hubo un antes y un después de Felipe.
Empecé a conocerle cuando montó el “Paralelo 36” mítico bar de la movida de los años 90 en Algeciras. Creo que fué su primer negocio relacionado con este mundo. En este bar llegamos a formar un nutrido grupo de amigos que compartimos buenísimos momentos juntos. El “Paralelo 36” llegó a ser un bar de visita obligada por los jóvenes con ciertas inquietudes que no se limitaban a tomar una copa simplemente, sino que sus mentes estaban rebosantes de ideas nuevas y proyectos deseosos de llevarlos a cabo. De aquí salieron colectivos juveniles como aquel famoso “Colectivo Joven Marzo 88” comandado por el hermano de Felipe, Agripino, o “Happy”, como le conocía todo el mundo. En este local, por iniciativa de Felipe, se organizaron

Felipe (al fondo) en su etapa como manager de An-tonio

concursos de Rock, se apoyó actívamente cualquier tipo de manifestación cultural como fanzines u otro tipo de publicaciones alternativas.
Era un hombre inquieto, a primera vista te podía caer mal, ya que parecía serio y algo borde, (tenía bastante fama de eso entre los que no le conocían), pero una vez lo ibas conociendo, ibas descubriendo a un tío campechano, jovial y alegre, noctámbulo empedernido. Siempre andaba organizando algún fiestorro, bien en su pub o en cualquier sitio. Llegamos a comer docenas de ostras regadas con champán  sobre la barra del Paralelo, ante la estupefacta mirada de los clientes, fabricó una explosiva caipirinha con receta casera que despachaba por litros a la clientela, organizábamos en el reservadito donde estaba el equipo de música, proyectos de disparatados programas de radio a altas horas de la madrugada, una vez cerrado el local y sólo para sus amigos más íntimos, programa que se llegó a llevar a la radio real con bastante éxito.
A este reservado le bautizamos “La Caldera” y por ende a Felipe “El Demonio”, ya que siempre estaba urdiendo maquiavélicos planes e intentando llevarte por el camino del pecado.
Tenía una risa socarrona y estrepitosa que no pasaba desapercibida, aún me parece escucharla y hablaba con una voz tan grave y fuerte que era imposible no oírle.
Aunque de origen soriano, se adaptó a la perfección a la ciudad y sobre todo, a la provincia, era un amante de los carnavales de Cádiz y de Los Caños de Meca.
Durante su vida en Algeciras, montó varios locales de copas con diferentes resultados, al éxito tremendo del “Paralelo 36”, “El Tragaluz”, el “Lamentable”

Felipe y Txutxe en su “Café Tragaluz” en 1994

o la caseta que montaba cada año en la Feria, bautizada, como no podía ser menos en él: “Degenero hasta Febrero”, otros con algo menos de aceptación como el “Club Pribado”, el “Ankawa Chita”, e incluso algunos considerados fracasos, como el proyecto de sala de música “Déjame” o el salsódromo “Mojito”
Pero él nunca desfallecía, se recuperaba de un fracaso y ya estaba maquinando para montar otro invento, huyendo siempre de lo comercial, de la pachanga y del “siempre lo mismo”.
Buen aficionado taurino, le gustaban los Sanfermines y no se perdía una corrida en la Feria de Algeciras, siempre con su Cohíba y su copa en la mano.
Uno de sus últimos proyectos y, quizá el más apasionante, fué su etapa como manager de varios grupos, tenía buen ojo a la hora de elegir a sus representados, algunas bandas de fuera de la zona y otras locales como “La Destilería” o su inseparable “An-tonio”, con el que se le presentaba

El templo de la movida

un horizonte despejado y halagüeño y un futuro prometedor, aparte de un desafío, el pulir ese diamante en bruto que tenía al lado. Embarcado en esta aventura estaba, cuando se produjo el repentino fallecimiento de Antonio y un duro revés para él, ya que sobre todo perdía a un gran amigo. Felipe quedó muy tocado con esta pérdida.
Vivía muy deprisa y casi sin descanso, parecía que no quería perder el tiempo, como intuyendo que su vida no iba a ser demasiado larga, y así fué, contrajo una maldita enfermedad de la que no se pudo recuperar, y con su ausencia nos dejó huérfanos de proyectos ilusionantes, bares donde tomar una copa y charlar de mil y una cosa era compatible y donde admirar una exposición de algún pintor o algún dibujante local en sus paredes era algo cotidiano.
Se nos fué Felipe, y algo después se nos fué Happy, su hermano del alma y otro activo de la movida, y aquí nos quedamos recordando esa risa, esa nueva aventura o esa excentricidad que tanto le gustaba.
Definitivamente, hubo un antes y un después de Felipe.”

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